Exhibición de técnica, valentía y resistencia caracterizó la actuación de los cinco boxeadores del equipo Domadores de Cuba el viernes, en la Ciudad Deportiva de La Habana, donde devoraron literalmente a los Gallos de Pelea de Francia, invictos, con cinco éxitos, tres de ellos por fuera de combate o abandono, y consiguieron el pase a la Gran Final de la VIII Serie Mundial.
Los cubanos sumaron ocho éxitos en el tope con los franceses, pues en el cartel de ida, efectuado en Europa, obtuvieron tres sonrisas y archivaron dos reveses. Con ese balance a su favor la escuadra antillana disputará el título por quinta ocasión, este año ante el equipo que venza este sábado en la semifinal entre Astaná Arlans de Kazajstán y Corazón de León de Gran Bretaña, favoritos los primeros que llevan ventaja de 3-2 sobre sus oponentes.
El viernes, el matancero Andy Cruz protagonizó el más espectacular de los combates, en la división de 64 kilogramos, cuando noqueó en el tercer asalto a su oponente Morgan N´ dong, promocionado como boxeador profesional con un favorable expediente.
Fuerza y destreza sobre el ring regaló el muchacho de Alacranes, evidenciando una forma física excepcional en la escuadra cubana, apreciada por los presentes al coliseo habanero y por los espectadores en Cuba y en el exterior a través de la transmisión del canal Tele-Rebelde.
Muy buena noticia resultó el desempeño del joven camagüeyano Damián Arce en el peso minimosca, donde chocó con un rival de potencia y agilidad, el español Samuel Carmona, que subió al ring en calidad de refuerzo de los franceses, pero el cubano no paró de tirar golpes durante los cinco asaltos y se llevó el veredicto unánime de los jueces: 3-0.
En 56 kg Robeisy Ramírez y el francés Samuel Kistohurry brindaron un combate de mucha acción en las tres distancias, en las que el muchacho de Cienfuegos disertó para avalar sus dos éxitos olímpicos y salió por la puerta ancha, contento por la ovación del público.
Arlén López mostró el resultado de un entrenamiento constante y regaló una pelea muy lucida en los 75 kilogramos frente a Martin Owono, un rival activo en los primeros rounds, en los que el árbitro le dictó dos conteos de protección. En el tercero, sus segundos en la esquina tiraron la toalla al ring en señal de abandono.
Si Erislandy Savón golpeara con la fuerza de sus más de 91 kilogramos cada vez que sus guantes tocan la anatomía del rival, Sylvain Luce hubiera durado muy poco sobre el cuadrilátero, habida cuenta la lluvia de impactos que recibió en su anatomía, especialmente en el rostro, sin que aparentemente sintiera la potencia de los puños del cubano, mientras parecía burlarse de esos golpes con muecas y ademanes retadores, más de una vez cuestionados por el referee. Pero el criollo fue aumentando progresivamente la dimensión de sus ataques hasta que en el quinto asalto, ante tanta paliza, una vez más los preparadores franceses tiraron la toalla. Paradójicamente, entonces se vio a un Sylvain Luce casi feliz, repartiendo abrazos y felicitaciones al cubano.
Para la Gran Final, cualquiera que sea el rival de los Domadores – los kazajos salen como favoritos frente a los británicos-, todavía no se ha anunciado la fecha ni el escenario. Si en definitiva triunfan los de Astaná Arlans, sería una revancha muy esperada, pues estos aventajaron a la selección cubana en la final de la Serie Mundial anterior.
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