Miércoles , 19 diciembre 2018
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Ecos del Deporte, Atletismo: Rose Mary Almanza, inspiración y ejemplo

índice Con 10 medallas de oro, 8 de plata y 9 de bronce (27), la actuación cubana en el atletismo de los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe dejó numerosas alegrías y algunos desencantos, pero sobre todas las cosas evidenció que la fortaleza de un atleta se aprecia no solo en sus propios resultados, sino especialmente en su voluntad de participar con espíritu colectivo y contribuir a que su deporte sobresalga de conjunto. Esta consideración tiene un nombre que lo ejemplifica: Rose Mary Almanza,  aportadora de tres medallas de oro a su país.

No le bastó a Rose Mary haber ganado ampliamente los 800 metros planos, sino que 48 horas más tarde participó  exitosamente en la carrera de medio fondo: 1 500 metros. Como  si fuera poco, su voluntad la llevó a integrar el relevo femenino 4 por 400  que impuso récord para los Juegos: 3 minutos, 28 segundos y 48 centésimas.

En ese resultado, Rose Mary  resultó factor decisivo para el éxito   y el ejemplo  de tenacidad, que desmiente a quienes niegan la posibilidad de triunfar al atleta que interviene en más de un evento.

Esa realidad igualmente fue  demostrada por excelentes competidores de otras delegaciones, que doblaron su participación en el atletismo con resultados plausibles. ¿Podrían los triplistas cubanos haber doblado  en el salto largo ante la inesperada ausencia del favorito Juan Miguel Echevarría?

Es una pregunta  con final abierto para los expertos. Recordemos que en torno a la presencia de  Juan Miguel, de solo 19 años de edad,  la prensa colombiana y en general toda la prensa, había tejido expectativas que desbordaban los Juegos regionales, habida cuenta el joven cubano venía de implantar  marca personal de 8,68 metros y ganar el oro en Alemania, con una frecuencia de salto realmente impresionante.

Y esa fama meteórica no era gratuita, pues el cubanito,  campeón mundial bajo techo, superó hace unas semanas al titular del orbe  al aire libre, el sudafricano Luvo Mangoya, quien quedó segundo en la competencia efectuada en la localidad alemana de Bad Langensalza con registro de 8,42 metros.

Juan Miguel estaba en Colombia, y solo unos minutos después de su inscripción (la lista de participantes en el evento de salto largo fue mostrada en la pantalla de la Televisión),  el comentarista de turno lamentó que oficialmente no se  vería en acción  a la nueva estrella del atletismo internacional debido a  una lesión, evidenciada después a través de declaraciones oficiales y foto con vendaje incluido.

   Se sabía que Cuba no podría igualar las  23 medallas doradas que el atletismo le aportó  en Veracruz  2014. Faltaban figuras de primer orden en eventos en los que antes  la Mayor de las Antillas  aparecía como favorita y en los que han surgido competidores relevantes como los jamaicanos, en tanto colombianos, mexicanos, trinitarios, costarricenses y otros deportistas no se han quedado dormidos y han ocuparon el podio, demostrando que el Deporte Rey dispone de potencialidades en ascenso en muchos países del área.

En cada medalla dorada o de otro color ganada por la delegación cubana se aprecia el resultado de la tenacidad de los atletas.

Las postas de 4 por 400 masculina y femenina brillan en este apartado. Roxana Gómez y Yoandys Lescay cerraron en sus respectivos eventos con fortaleza convincente. Las damas  implantaron el récord referido antes y los hombres mejoraron la marca personal de la temporada con  (3:03.87).

Aunque con una lesión, Roxana se presentó a la prueba.  Zurian Hechevarría, Rose Mary Almanza y Gilda Casanova completaron la cuarteta. En el graderío los aficionados las ovacionaron. En Cuba los hogares vibraron de emoción delante de las pantallas de la televisión.  La historia recogerá el suceso e inspirará a otros…

La exigente prueba de decatlón (diez disciplinas), dejó la mayor de las emociones para la última competencia: mil 500 metros planos, en la que el cubano Leonel Álvarez realizó un desempeño fuera de serie para ganarla por amplio margen y obtener los puntos necesarios que le permitieron borrar la diferencia de la cima, completar 8 026 unidades y llevarse la medalla de oro, desbancando al colombiano  José Gregorio Lemus, segundo con 7 913 puntos.

Para  Leonel Álvarez, un joven atleta con experiencias y medallas de nivel mundial y olímpico,   fue  su primer título Centroamericano y Caribeño. Su compatriota, el joven  Briander Ribero  realizó un desempeño muy destacado y terminó en medalla de bronce.

El heptatlón tuvo en el desempeño de la cubana  Yorgelis Rodríguez un nuevo récord para los Juegos (6 436 rayas).  Fue la mejor en los 100 con vallas (13.60 segundos), el salto de altura (1,83 metros), la bala (14,23 m) y la jabalina (48,96 m) Terminó   segunda en longitud (6,23 m) y 800 (2:15.50 minutos) y tercera en 200 (24.56 s).

Otras actuaciones muy disfrutadas fueron las de Cristian Nápoles (oro: 17,34 mt.) Jordan Díaz (plata: 17,29),  y Lázaro Borges, oro en pértiga, compartido. Yarisley Silva no defraudó y con su evidente superioridad deportiva  en la región se llevó el título. Igual sucedió en el lanzamiento del disco, donde Yamilé Pérez y Denia Caballero cumplieron los pronósticos de oro y plata.

Inspiración y ejemplo,  valores que resaltan en la actuación de los cubanos. Alegría y diversión,  estados de ánimo que  no puede faltar en cada actuación, porque el Deporte es, sobre todo, eso.

Las medallas, bienvenidas sean en todas las lides como premio a resultados individuales y colectivos, pero sin tratar de desbordar la realidad económica de un país con limitaciones objetivas y restricciones impuestas por un bloqueo demencial de más de 55 años.

En todos los órdenes de la vida, las metas, cuando rebasan las posibilidades reales, se quedan sin fundamentos, presionan y suelen devenir  causas de frustraciones y decepciones para actores y espectadores,  todos protagonistas.

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Acerca de Roberto Pérez Betancourt

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