Si en Cuba entregaran, como en la MLB estadounidense un premio al jugador de mejor desempeño en su regreso al terreno luego de una ausencia, ya sea por una lesión o motivos personales, en este campeonato LVII, 2017-2018, no tuviera rival el lanzador derecho matancero Royd Hernández Cruz.
Royd se incorporó al cuerpo de tiradores de los Cocodrilos, después de estar alejado de nuestros campeonatos por cuatro años y aunque al principio muchos no le daban posibilidades de ayudar a la causa matancera, ganó la confianza de su director Víctor Figueroa y con el apoyo del entrenador de pitcheo, Jesús Salgado, demostró sobre la grama su calidad.
Hagamos un poco de historia: este espigado lanzador de más de 1 metro y 92 centímetros de estatura, oriundo del municipio de Limonar, participó en certámenes de las categorías escolares y juvenil representando a la provincia y los especialistas lo consideraban un “fuera de liga”, ya que presentaba una buena velocidad y una curva dominante para esas edades.
Debutó en Series Nacionales de mayores en la número 49 (2009-2010), bajo la dirección de Wilfredo Menéndez y poco pudo hacer como reflejan sus números en esa campaña: lanzó en 11 juegos, no ganó y perdió 3, en 35 entradas de actuación le batearon 44 inatrapables, le marcaron 27 carreras, de ellas 25 limpias para un promedio de efectividad de 6,43, ponchó a 12 pero regaló 19 bases por bolas.
Por motivo de estudios en la Universidad, donde cursaba la Facultad de Lenguas Extranjeras, estuvo alejado de los torneos 50 y 51. Embullado por sus amigo y especialmente su padre, Rolando Hernández Subiaurt, quien había sido un buen tirador en aquellos equipos Henequeneros campeones, dirigidos por Gerardo Junco, regresa en la Serie número 52, (2012-2013).
En ese campeonato ganado por Villa Clara y en el que Matanzas, conducido por Víctor Mesa fue segundo, Royd logró mejorar su desempeño anterior aunque solamente trabajó en la primera fase del certamen. Aquí ganó 4 encuentros y perdió 4, en 40 entradas y 2 tercios con 26 carreras permitidas, de ellas 20 limpias, 22 ponches y 16 boletos y un promedio de carreras limpias de 4,43.
Con 26 años de edad y un gran deseo de ayudar a la tropa matancera regresó Royd Hernández en esta campaña y lo ha hecho con una efectividad, merecedora del aplauso de la afición de la provincia y el país.
Sus números están entre los mejores del campeonato: en 16 juegos lanzados, 15 como abridor, se impuso 8 veces con 4 derrotas, trabajó 96 episodios en los que le anotaron 24 carreras, 18 limpias para promedio 1,69, que le dio el liderato en ese departamento para convertirse en el tercer matancero en Series Nacionales que gana esa distinción después de Jorge Luis Valdés y Cionel Pérez. Su WHIP como abridor fue de 1.28
Pero en su labor hay más que nos hizo llegar el destacado estadístico capitalino Yirsandi Rodríguez: “en plena época ofensiva, los bateadores le sacan .047 puntos de BABIP, (.324 por .277) algo sólo visto en la época de los años 60 del siglo pasado, donde el pitcheo era más sólido”.
Su arte de lanzar en 2017, asegura, no ha sido casualidad, asombroso su 1.69 promedio de carreras limpias, al igual que sus 369 oponentes le hayan podido conectar apenas un solo “jonrón” en 96 capítulos.
El WAR de Royd Hernández marcó una puntuación épica de 9.3 entre lanzadores derecho de Matanzas en los últimos 15 años. Además, es tres veces mejor que el 6.3 WAR de Lázaro Garro en 2000, cuando admitió también un solo jonrón en 106.2 IP.
Obviamente, señala para terminar Yirsandi, tenemos que seguir mirando hacia los playoffs, pero la temporada de Royd ya es, indiscutiblemente, una obra bastante agradable de pitcheo en “momentos donde tantos batazos y promedios ofensivos aturden”.
No hay dudas que el matancero ha tenido una campaña de consagración.
Sabermetría, significados:
BABIP= es el promedio de bateo tomando en consideración únicamente las pelotas puestas en juego que no resultan en un error o en un cuadrangular.
WAR= contribución total de un bateador a crear carreras y ade un lanzador a evitar que le anoten.
WHIP= bases por bolas más hits permitidos por el lanzador, dividido entre las entradas trabajadas.
(Por Francisco Soriano. Tomado de Radio 26)
Su imagen más cercana

