Domingo , 20 octubre 2019
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Alcides Tamayo: el arte de criar conejos

Cuando Alcides Rodríguez Tamayo decidió jubilarse, retomó una pasión que le ha acompañado desde muchacho y la que se ha dedicado en cuerpo y alma: la cría de conejos.

Para él se trata de una de los animales más dóciles que existen.

Con más de 40 años en esta práctica, Tamayo, como le nombran en el barrio matancero de La Playa, conoce cada detalle de la producción cunícula. La esencia, según dice, está en el alimentación balanceada y la higiene constante. Algo que se advierte al observar las orejas de sus animales, así como las jaulas y el suelo.

Entre las distintas razas que se encuentran en su patio, el avezado productor prefiere al semigigante blanco y el pardo cubano por su adaptabilidad a las condiciones climáticas de la Isla, resistencia a las enfermedades y envergadura de los ejemplares.

Su inventiva se puso de manifiesto cuando fabricó un molino artesanal para obtener pienso criollo, alimento rico en proteínas, que produce a partir de la cáscara de maní, afrecho, maíz y plantas moráceas como la morera o la titonia.

Justo en el jardín de su casa cultiva boniato y moringa. Asegura que el bejuco de boniato favorece la producción de leche de las hembras en gestación.

Tamayo conversa con entusiasmo de su labor diaria: “el buen criador sabe cuál animal está enfermo de tan solo mirarlo, porque pierde el brillo de los ojos, la nariz está sucia, y permanece con el pelo de lomo erizado, apenas sale de la caja donde duerme. Debes ponerlo en una jaula aparte, de cuarentena”.

A cualquier hora del día el productor se adentra a su conejera, asegura que los animales le conocen ya que permanece más allí que en en el interior de su casa.

Para su cuidado debe velar porque el entorno sea tranquilo ya que se estresan con facilidad.

Tamayo levanta con orgullo un semental de la raza semigigante, el animal más grande del patio, algo que se observa a simple vista. Luego advierte que cuando llegue octubre comienza la reproducción de las hembras, etapa del año favorable para el nacimiento de las crías.

Los años y la bibliografía que consulta constantemente le han proporcionado un vasto conocimiento que se refleja en la salud de sus conejos.

“Deben contar con una dieta estable y un horario fijo. Son dóciles y se dejan querer, eso sí, debes velar por cada detalle, es una labor de todos los días, pero que te retribuye. Se trata de una de las carnes más saludables del reino animal”.

En poco más de 20 metros cuadrados Tamayo logra la sostenibilidad, ya que produce carne y el alimento necesario para una treintena de ejemplares, lo que evidencia que para producir no se necesita grandes extensiones de tierra ni cuantiosos recursos, solo el ímpetu y el empeño.

 

 

 

 

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Acerca de Arnaldo Mirabal Hernández

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Después de tanto deambular sin rumbo fijo, descubrí que el Periodismo era mi destino, hacia él me encomendé, desde entonces transpiro y exhalo palabras mientras sufro ante la cuartilla en blanco…no hay más bella forma de morir-viviendo....

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