Más de cinco mil 600 medidas disciplinarias fueron aplicadas en Cuba durante el año anterior, como resultado de la XII comprobación nacional al control interno, realizada por la Controlaría General de la República. De este total, el 59,5 por ciento son amonestaciones, 16.7 por ciento multas a trabajadores, nueve por ciento separaciones definitivas y 5,6 por ciento demociones definitivas.
Un informe oficial revela que las referidas acciones identificaron 177 presuntos hechos delictivos, a los cuales se les da seguimiento por parte de la Fiscalía General, el Ministerio del Interior y la Controlaría en sus respectivas instancias para determinar a los culpables y las sanciones correspondientes.
Durante el 2017 también se detectaron 915 procesos de diferentes categorías, 635 de los cuales corresponden a inspecciones, comprobaciones económicas y otras acciones de control externas y 280 a acciones de los mismos organismos.
El hedor de la Corrupción
Corrupción es palabra mal oliente. Implica delito. Puede incluir soborno, chantaje, y otras formas de intimidación. Suele alimentarse de indisciplinas, negligencias y sobre todo descontrol.
Coinciden analistas en que la corrupción es una especie de cáncer social que suprime valores morales y, como un virus cibernético borra conceptos de honradez, rectitud, fidelidad y honestidad.
La corrupción suele arroparse de invisibilidad para penetrar en oficinas, despachos, autos oficiales, hoteles de lujo, almacenes…; no distingue sectores, esferas, entidades o biografías, fidedignas, auto escritas o hechas por encargo.
Trascendió que las afectaciones económicas ocasionadas al patrimonio público por causas determinadas en las acciones de control del Sistema Nacional de Auditoria, superan los ocho mil millones en moneda total.
Estos perjuicios obedecen a incumplimientos de los planes económicos, adeudos de las empresas estatales con el presupuesto, subdeclaraciones de aportes al fisco por trabajadores no estatales, cuentas por cobrar y pagar, entre otras causas.
Ese cáncer social llamado corrupción, afecta seriamente la economía de un país, de una entidad o un territorio. Cuando no encuentra freno suele expandirse progresivamente. Si es detectado la cura adecuada es la cirugía legal, radical, que evite metástasis y resurrección.
Sobre la corrupción hoy se escribe bastante. Suelen citarse causas circunstanciales como falta de exigencia, egoísmo, afán de lucro, de poseer y ostentar.
Algunos corruptos potenciales, o debutantes, son identificados cuando prefieren evadir el tema y mirar hacia otro sitio. Estos intentan justificar la corrupción con términos auto justificativos, tales como “lo que se gana no alcanza”, “la vida está muy cara”, “los precios siguen subiendo”, “hay que defenderse”, “los de más arriba viven bien”.
En realidad el individuo debe resolver sus carencias materiales sobre la base del trabajo honrado y no a costa del Estado, que en definitiva quiere decir de todos los contribuyentes, la sociedad en su conjunto: usted y todos los demás.
En Cuba, aunque todavía en varias profesiones se reconocen desniveles notables entre la calificación y el salario, cada día se abren nuevas opciones laborales para jóvenes, mayores y hasta jubilados en posibilidades de trabajar para ganar más sobre la base del rendimiento laboral de quienes realmente quieren obrar honradamente.
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