La escuela implica estudio, conocimientos y amigos. Pero también reglas, disciplina y buen comportamiento. ¿Qué tal si hoy nos dedicamos a indagar en cómo usan los jóvenes el uniforme, accesorios y peinados dentro y fuera de la escuela? El tema promete, sobre todo porque tiene múltiples lecturas si de jóvenes, familia y escuela se trata.
El uniforme escolar siempre ha identificado los niveles de enseñanza en Cuba. Ahora, va mostrando los cambios de una época, marcada por el consumismo y las tendencias cambiantes de la moda.
Sí, como lo oyes. Los uniformes poco a poco han ido sufriendo pequeñas modificaciones de acuerdo a las modas del momento: se ven camisas masculinas más ajustadas al cuerpo, sayas más cortas y medias más largas en las muchachas.
Camisas y blusas entalladas al cuerpo, sayas más cortas y medias más largas, pantalones tubitos y combinaciones variadas entre el uniforme y “la ropa de calle” son algunas de las “tendencias” cuando los estudiantes llegan o salen de sus escuelas.
Durante mucho tiempo los uniformes escolares en Cuba fueron respetados contra casi todas las tendencias de la moda. Pero actualmente el consumismo y vestir con el último grito de la moda marca la diferencia en las aulas.
Ahora se estila sobresalir por llevar las prendas más caras, ya sean tenis, mochilas, abrigos de marcas reconocidas. La necesidad de un fácil reconocimiento social en una etapa de vida tan importante hace que muchos quieran estar a la moda, cueste lo que cueste.
La música y los medios de comunicación masivos también influyen mucho en el modo de usar el uniforme. De ahí que muchos incorporen accesorios ajenos al reglamento establecido como pulsos, aretes, cadenas y hasta maquillaje.
Eso incluye, por ejemplo, el color, largo y estilo de peinar el cabello. Ahora se estilan los tintes de colores chillones como el verde, azul, rosado o violeta. Si bien no pueden entrar con ese aspecto a las escuelas, a veces lo enmascaran con unas vetas, en la parte baja o con peinados que lo oculten.
También están los que prefieren llevar el pelo más largo, recogido en la nuca. Y muy de moda por estos tiempos, la barba en los muchachos. Elementos que atentan contra la sobriedad del uniforme escolar.
¿Acaso estas tendencias serán símbolo de rebeldía o de querer copiar patrones de otros lugares? ¿Será que la moda terminará por absorber el concepto de uniformidad cubano? No lo creo. Eso es absolutizar un fenómeno que tampoco es generalizado, pero si preocupante.
También en este tema influye el hecho que durante décadas el diseño ha permanecido invariable, obviando los cambios lógicos de generación en generación. Por eso se debería pesar en modelos más afines con la juventud, sin dejar a un lado las normas del vestir con respeto.
Este tema del uniforme, los accesorios, las prendas, el maquillaje delata un deseo de romper las reglas y el orden pautados por la escuela. Lo que pasa es que casi siempre esos actos ¨inocentes¨ van más allá de la vida escolar.
Quien se acostumbra tempranamente a romper normas escolares, como una forma de desafío, luego puede irrespetar las normas sociales. Incluso, en ocasiones esos comportamientos pueden traerle consecuencias muy graves.
La familia también tiene mucha responsabilidad porque el tema no puede pasar desapercibido para ellos. Volverse cómplices de la desobediencia escolar —más allá del uniforme— no parece un camino lleno de valores.
Más bien lo que promueven es la competencia banal y sin sentido de las marcas de tenis, mochilas, maquillaje, teléfonos celulares de última generación y hasta las ensordecedoras bocinas de música; como una jungla en plena aula.
En todo esto, la escuela debe jugar un papel activo para hacer respetar las reglas. Lo primero es el ejemplo de los maestros y luego el diálogo para entender el por qué de las cosas.
El buen uso del uniforme escolar tiene que extenderse más allá de la escuela, dondequiera que el estudiante lo use. De lo contrario estaríamos aprobando un comportamiento incorrecto.
Los jóvenes deben entender que no se trata de un capricho de los centros escolares sino de formar valores y maneras correctas de actuación.
Así que no vean el uniforme como un enemigo. Es más bien un aliado que aporta precisamente uniformidad entre los alumnos y los identifica según las diferentes enseñanzas.
Su imagen más cercana



