Las fotos cuentan siempre una historia. Son flashazos de vida estampados en papel para rememorar momentos.
-Abuela nunca he visto las fotos de tu boda.
Ella con su pelo crespo recién arreglado, viste un vestido blanco ceñido a la cintura. Su rostro refleja una alegría y serenidad innatas.
Abuelo lleva puesto un pantalón de pliegues y una camisa muy almidonada. A él no le gustaban las fotos así que luce serio y a la vez seguro. A pesar de ser muy joven su pelo exhibe algunas canas. Sostiene a su esposa por los hombros cual si no quisiera dejarla ir nunca.
Al fondo de la fotografía se percibe la notaría y unos arbustos. La foto ya está gastada, esa fue la primera que se hicieron juntos. Es el único recuerdo del día en que se unieron en matrimonio.
-Mima, pero ninguno tiene anillo.
-El dinero no alcanzó para todo mi niña, fue una ceremonia sencilla.
No obstante la complicidad estampada en los ojos de aquellos jóvenes de apenas 17 años, me es suficiente.
Su imagen más cercana

