Martes , 13 noviembre 2018
Es Noticia

Julia

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A pesar de lo triste del momento esa noche vi en sus ojos un brillo diferente, el de la esperanza, el de estar viva.

La conocí una tarde cuya fecha ya no recuerdo. Su hija se convirtió en mi peluquera y ella en una amiga con la que conversaba mientras esperaba mi turno para algún retoque de cabello. Fue así como yo, una chica de unos 12 o 13 años en aquel momento, ella una señora de unos sesenta y pocos, creo, se hicieron amigas, aunque parezca increíble.

Recuerdo las muchas veces que la ayudé a escoger los frijoles en la mesa del portal y las otras tantas en las que calmó mi impaciencia de adolescente con algunos de los secretos de su juventud, cuando la cola era larga.

Poco a poco le tomé un cariño especial, y puedo decir que es recíproco. Compartimos recuerdos, sonrisas y alguna que otra lagrimilla regada por ahí.

A ella la alegran mis triunfos de ¨chismosa con licencia¨, a mi que cuando le pregunte por cómo se siente me responda almenos: con dolor mija pero luchando.

Hace más de diez años, una úlcera laceraba su pierna izquierda y también su vida. Ella como la mujer fuerte que es, aprendió a lidiar con el dolor, las curas diarias, el reposo, los tratamientos, las hospitalizaciones y cuanta prueba se topó por el camino.

En varias ocasiones los doctores habían sugerido la amputación para evitar tanto dolor, mas Julia se había negado. Pero hace algunas semanas su estado de salud empeoró debido a esa dolencia. Mi amiga tomó entonces una de las decisiones más importantes y valientes de su vida: accedió a la sugerencia de sus galenos.

Esta noche cuando he ido a verla al hospital, sentí el pecho un poco oprimido, sabía sobradamente cuanto podría afectarla emocionalmente la operación. Sin embargo la encontré con una pequeña sonrisa dibujada en el rostro y palabras de optimismo en los labios, esas mismas con las que tantas veces me animó a tomar riesgos y a superarme.

Julia extrañará su pierna izquierda por algún tiempo, quizás hasta su úlcera, pero su corazón se curará  con las grandes dosis del cariño y la dedicación de sus hijas, y mas aún con la felicidad que le reportará estar viva y continuar durante muchísimos años más junto a ellos. Y claro está también pondré mi granito de arena para contribuir al olvido de esta dura prueba de la vida.

Gracias a mi amiga Julia supe que hay en la vida decisiones fuertes pero que hay que tomar. Comprendí que cada día es una carrera de resistencia ante lo adverso.

Hoy vi en tus ojos un brillo diferente, el que le da a uno la alegría de poder respirar, de saberse querido, de saberse importante y especial para personas que como yo nos sentimos orgullosas de tener amigas tan especiales como tú.

Acerca de Liannys Díaz Fundora

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