Martes , 10 diciembre 2019
Es Noticia

Una noche soleada

Comparte:
Una noche soleada

Imagen Ilustrativa
Fuente: ElClubDigital

Te descubrí aquella tarde de lunes entre una mirada casual y un encuentro planeado con terceros. Ojalá te hubiera descubierto mucho antes… hace tiempo, cuando aún pensaba que el amor es solo para dos y para siempre. La sorpresa de una invitación desordenó mi cabeza e intimidó a mi ingenuidad. No podía ser cierto que estuviera en aquel lugar contigo, solos, libres, pero a merced de otros que nos creían suyos.

Te descubrí otra vez dentro de aquella cocina que aliñó todos los momentos que habíamos vivido juntos sin que quizás me percatara que estabas ahí. Comí a tu lado y no entendía por qué me sentía culpable de que la comida y la compañía me agradaran tanto. Te descubrí con un poco de vino tinto en la cabeza y la torpeza de mis manos lavando los platos. Así que me declaro culpable.

Te conocí ese día cuando te miré de cerca a los ojos y no me vi reflejada en ellos, pero sentí la necesidad de encontrarme e intentar amar algo de ti. Te abrí mi corazón. Conversamos como amigos o como dos extraños que se cuentan sus desdichas amorosas. Fuiste por una vez mi confidente, mi salida de esa realidad que estaba acabando con mi vida y…con mis sueños. No estoy segura de cómo pasó pero te descubrí diciéndome que era para ti. Admito que en ningún momento sentí miedo de ti, creo que más bien sentí miedo de mí…

Tu mano devoraba mi cara y percibí cierto temor en tus palabras, creo que era culpa o arrepentimiento. Traté de evitarlo; pero ya era demasiado tarde, te había descubierto y quería arriesgarme a que de cierto modo, tú también pudieras descubrirme. Me robé un poco de ti esa noche, del hombre que ahora veo cada vez que te miro y lo guardé, sabes, lo apreté a mi pecho y decidí aferrarme a lo nuevo para vivir.

Sentí como tus labios encontraban la timidez de los míos. Descubrirte me hizo volver a sentir ganas de quererme, creerme capaz de comenzar de nuevo, de intentar, luchar, arriesgarme, sentí la necesidad de reinventarme, de conocerme y de saberme imperfecta, capaz de ir en contra de todo en lo que había creído y me hizo ver el mundo distinto, al menos por una noche.

También pudo ser que te hubiera descubierto mucho antes. Ahora me delata la mirada, la sonrisa…una palabra atorada en la garganta. Cada rincón de esta ciudad dormida me trae tu recuerdo. Por tí las noches son soleadas y los días perfectos; pero no hemos vuelto a hablar nunca más de aquella noche en que como dos extraños jugamos a descubrirnos.

Acerca de Liannys Díaz Fundora

mm

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*

Scroll To Top