Ana siente como sus manos sudan al tiempo que su corazón late muy rápido. El bullicio de sus compañeros la atormenta, la mirada inquisitiva de la secretaria docente que la interroga sobre el orden de las carreras que pedirá, y la presión de su madre, la hacen derramar algunas lágrimas.
Al igual que Ana son cientos los estudiantes que cada año sienten la incertidumbre y el miedo propios de quienes aún inexpertos, tienen que en una boleta, de diez opciones, definir su futuro profesional.
El proceso de elección de carrera una vez que los alumnos están en doce grado y la implicaciones psicológicas que este proceso supone resulta un tema recurrente para conversar con la Licenciada en Psicología Yaranay López Angulo.
-¿Por qué la mayoría de los jóvenes entre los 17 y 18 años no están preparados psicológicamente para el llenado de boletas?
-Existen diferentes razones. En un primer lugar los jóvenes a esta edad no poseen el desarrollo suficiente de los procesos autovalorativos que influyen en la formación motivacional que alude a la necesidad del ser humano de saber quién es, cómo es, cuan valioso es. No poseen un adecuado conocimiento de sus habilidades y competencias para el futuro desempeño. Otra de las razones, tiene que ver con las características del pensamiento dicotómico que poseen. Este pensamiento constituye una forma que tiene la mente para hacernos evaluar la realidad y es a su vez una distorsión cognitiva perjudicial para la salud emocional, pues eleva los pensamientos negativos a un nivel de consciencia muy alto, minimizando las sensaciones de autoestima y confianza en uno mismo. Lo que supone que todo lo vean negro o blanco, no les ven matices. Por tanto para ellos existen opciones buenas o malas y por esa clasificación determinan cual escoger, manifestando una rigidez emocional muy tóxica.
-Tengo entendido que usted ha estado estudiando acerca de la función de los profesores, ¿Cuál es el papel que desempeñan los educadores en este complejo proceso?
-Los profesores son uno de los agentes socializadores que más involucrados están, me refiero a la responsabilidad que tienen dado que es mediante el proceso docente educativo desde donde está estipulado que ellos realicen la función de orientación profesional. El educador tiene en sus manos la posibilidad de dejarle claro al estudiante las características personológicas y competencias intelectuales que posee o debe desarrollar. Lograr que cada estudiante elija la carrera para la cual tiene condiciones y este motivado, o que solo se encamine por un área del conocimiento constituye un avance en el que contribuyen los profesores en gran medida.
-¿Qué factores externos impiden una elección acertada?
-En la mayoría de los casos los principales factores que influyen son el insuficiente conocimiento en torno a las carreras y su contenido puesto que ignoran los perfiles profesionales y campos de actuación de las mismas. La elección está condicionada por la opiniones de otros como pueden ser padres, amigos, profesores. El exiguo asesoramiento en algunas ocasiones trae como consecuencia el desconocimiento acerca de cuál es la mejor forma de realizar el llenado de la boleta y conduce a que seleccionen atendiendo a criterios erróneos.
-¿Qué consecuencias desde el punto de vista emocional puede traer una elección errada para un joven?
-Comenzar a estudiar una carrera que no era lo que se esperaba, llega a producir vivencias asociadas a la frustración. Las dudas, inseguridades e incertidumbres que genera el no estar seguro de que se está en el lugar indicado pudieran provocar depresiones con sensaciones de abatimiento e infelicidad que son transitorias o permanentes, por sentir que la aspiración que se tenía traspasaba sus capacidades intelectuales. Son estos aspectos los que influyen en que algunos realicen solicitudes de cambio de carrera o de baja en los primeros años de la universidad.
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