
El puente levadizo que próximamente será restaurado por la brigada del sector no estatal que acompaña su proyecto de rescate
El Castillo de San Severino de la Ciudad de Matanzas, hoy sede del museo la Ruta del Esclavo, asume el reto de no estar incluido dentro del Sistema de fortificaciones de La Habana, declarado Patrimonio de La Humanidad.
Ubicado en la periferia de la conocida Atenas de Cuba fue construido en el siglo XVII bajo la tipología de planta cuadrada y permanente abaluartada del renacentismo italiano para la defensa de los ataques de piratas y corsarios en toda la amplia región de la Bahía de La Matanzas y más allá.
Justo para el aniversario 325 de la ciudad se ha aprobado un proceso de restauración que pretende alcanzar la mayor originalidad del inmueble en relación con su uso primero de fortaleza militar, y continuar además las labores de rehabilitación que desde el año 2001 se acometen allí gracias a la gestión inicial de la UNESCO.
En esta oportunidad se pretende restituir su colgadizo de madera de la primera planta, se repararán los puentes levadizo y fijo, y las puertas conocidas como “rastrillos” de sus exteriores.
Las acciones constructivas y de rehabilitación se encuentran en manos de la brigada Somuano del sector no estatal quienes desde un comienzo trabajan las obras del San Severino.
Como parte de las intervenciones anteriores el museo de la Ruta del Esclavo recuperó sus celdas jimaguas, hoy dedicadas a la arqueología y el arte contemporáneo.

Acá se observa su estructura exterior con el foso de antaño. Se dice que su diseño básico proviene del ideal geométrico basado en la regularidad absoluta del cuadrado.

Obsérvese sus vértices por cuatro bastiones trapezoides, es símbolo, se apunta, de la ciudad ideal y del castillo medieval en su compacidad y claridad volumétrica.

Este es el camino serpenteado original desde su construcción. Estuvo sepultado tras capas de materiales ajenos, y la brigada del sector no estatal lo recuperó.

En la actualidad se accede al Castillo por uno de sus laterales, perdiéndose toda la belleza de su entrada original. El personal del San Severino confía en proyectos futuros que privilegien su fachada.

Vestigios de siglos precedentes. Uno de los constructores muestra los impactos de los proyectiles en el lugar destinado como el paredón de fusilamiento.

Cureña, encontrada cuando se inició el proceso de rescate del Castillo. Se calcula que posea entre 200 y 240 años de antigüedad.
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