
Nunca olvidaré el momento que el director me asignó atender la producción de alimentos. En su rostro había un poco de incertidumbre, quizás porque intuía que como joven, el campo no me entusiasmaría mucho.
Posiblemente se sorprendió cuando en el mío se dibujó una sonrisa afirmativa. Ese sector me venía como anillo al dedo, porque me gusta el campo como el mar, ambos me proporcionan sosiego.
En un principio, con humildad de aprendiz, quise refundar el periodismo evocando a Samuel Feijóo; de los campesinos me interesaba todo: giros lingüísticos, supersticiones; también indagar sobre esa sapiencia guajira de la que hablaba Onelio Jorge Cardoso.
Descubrí que los campos cubanos se parecen más a los cuadros de Manuel Hernández. Disfruté de una colada de café reclinado en taburete; conocí a Ramón y Severino, dos hermanos en eterno triángulo amoroso con la tierra.
Ya los campesinos no son aquellos seres famélicos e iletrados de la seudorepública. En un campo de habichuela en el Valle de Yumurí, disfruté una discusión sobre geopolítica y el creciente interés de Estados Unidos por el Medio Oriente. En las montañas del Escambray conocí a un viejito que aguardaba el regreso de su hijo médico.
Si me pidieran que describiera a los campesinos destacaría su sencillez, humildad y desprendimiento. En la casa de un guajiro uno puede arribar sin previo aviso, y siempre será convidado a almorzar.
Sin el concurso y apoyo de estos seres la historia dela Sierra Maestrasería diferente, por ello un 17 de Mayo se firmó enla Platala Primera Ley dela Reforma Agraria; en ese mismo día pero de 1946 el campesinado había ofrendado un mártir ala Patria, Niceto Pérez; y en 1961 se crearíala AsociaciónNacionalde Agricultores Pequeños.
Si me pidieran una crónica dudaría, porque los hombres y mujeres del campo la escriben cada día con sus manos encallecidas, ellos son los gobernadores del rocío.

Los campesinos de Limonar tratan de revitalizar los cultivos de henequén

Mauricio es el encargado de transportar la leche de su finca, hasta un pequeño Hogar de ancianos en Coliseo

El viejo Aguerreberre sigue siendo en rey de la piña en Los Arabos

Dormitando

El joven Domingo González siempre no pierde un detalle de su finca de frutales en Jaguey Grande

Mirella Fundora siempre está dispuesta para colar un café a cualquier visitante, allá en la Angelina, poblado de Perico

En San Francisco, Limonar, aprendió a domar vacas para arar la tierra

En Perico, a Argelio no le pesan los años, y cada mañana guataquea varios surcos

Ramón y Severino recorren una larga distancia hasta su finca, en las Lomas de Cabezas

Los hermanos Víctor y Osnierkys recorren yaguas cerca del Valle del Yumurí para proteger el tabaco

Elier Alfonso muele forraje para su ganado, cerca de Colón

Los jóvenes campesinos Juan Antonio, José Luis y Orestes se toman un descanso en el mediodía para seguir laborando, en la UBPC El Sordo, en Martí

En la Angelina, los campesinos no pierden la alegría a pesar de la dura labor en la recogida de boniato

En San José de Los Ramos, Colón, Dianelys cuida a sus conejos como la niña de sus ojos

El viejo Ñico, como todos llaman Antonio Rutafol, laboraen un cantero de Jovellanos

Lázaro y Gabriel secan el maíz recién cosechado en Jaguey Grande
Su imagen más cercana
