Alexis es de esas personas iluminadas por el poder de su imaginación. Y aunque no se dice un buen dibujante, allí, en su mente, crea trazos que son pinturas. Solo después las líneas toman formas y los objetos sentido.
Cada metal tiene una misión en su taller creativo. Aquí gravitan las letras que un día fueron música en una de sus máquinas de escribir, las hojalatas que sobraron de alguna cocina, o los pedales de una bicicleta corrompida por los años.
La unión de cada fragmento descubre una nueva imagen.
Reciclar materiales en desuso y convertirlos en una obra de arte, es la esencia su trabajo.
Alexis transforma en arte su pasión por el mar, construye autos, quijotes, convierte lo feo en bello. Él ve más allá de la mirada para así descubrir la utilidad de cada oxidado metal. Nos enseña que hacer caso a la imaginación puede ser un buen motivo, para cada día, descubrirnos en un mundo mejor.
(Fotos: Raúl Dávalos)
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