
Sin dudas para los matanceros la bahía, esa amplia masa de agua, representa el mayor de sus orgullos. Es de las primeras imágenes con que se topa al tomar conciencia del mundo.

La brisa marina le acompaña desde siempre, hasta convertirse en aroma familiar del cual apenas puede desprenderse.

La bahía de Matanzas, o Guanima, como le llamaron sus primeros habitantes, alcanza los 546 metros de profundidad, la segunda de Cuba. 
Sin embargo, la porción norte de este accidente geográfico resulta poco conocida por los habitantes, ya que allí se halla la zona industrial, con acceso restringido.
Por eso quien llegue a esa zona, donde se ubican los muelles, el supertanquero, observará la otra orilla, esa que siempre recorre pero que esta vez la redescubrirá desde otra perspectiva.
La ot
Su imagen más cercana
