Un gavilán es de esas aves esquivas y misteriosas que solo se le puede ver en las alturas, trazando un círculo acechante con su vuelo.
Los campesinos le conocen bien y miran al cielo con mal talante al escuchar ese sonido que emite y amedrenta a los pollos.
En países como Mongolia se le rinde pleitesía y se amaestra como certero cazador.
En algunos hogares y zoológicos cubanos se les puede observar con su mirada inescrutable y garras poderosas.
Pero seguramente pocos han tenido la posibilidad de ver de cerca un nido de esta ave sigilosa, muchos menos seguir su ciclo de anidación, curiosidad que comparte Humedal del Sur con sus lectores gracias al lente del guía Yoandi Bonachea, quien logró avistar un nido de gavilán Batista, ave endémica de Cuba.
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