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21 de marzo del 2010
Historia
Martínez Villena y la Protesta de Los 13: La Patria como altar PDF Imprimir

 

Roberto Pérez Betancourt

La viril protesta contra  corrupción gubernamental y  servilismo pro imperialista, escenificada en La Habana el 18 de marzo de 1923 por 13 intelectuales,  encabezados por el abogado y poeta revolucionario Rubén Martínez Villena, cumple 87 años de referencia como ejemplo inspirador de civismo ético.
Alfredo Zayas (apodado el Chino), era presidente de Cuba, “afortunado”,  porque “casualmente” había ganado dos veces el premio gordo de la lotería, gustoso de los juegos de azar y de negocios  fraudulentos, se hizo célebre por amnistiar a reos de corrupción, autoerigirse una estatua en vida y otras travesuras que compartía con empresarios extranjeros y criollos  íntimos.
Una de esas transacciones ilegales  fue la compra por el Estado del edificio del Convento de Santa Clara a una empresa privada, por dos millones 300 mil pesos (2,3 veces el precio que la entidad había pagado a la Iglesia), lo que motivó fuerte repulsa popular y fue  eje de la referida protesta.
El hecho sucedió durante un homenaje  a la escritora uruguaya Paulina Luissi, en la Academia de Ciencias de Cuba, donde hablaría Erasmo Regüeiferos, entonces secretario de Justicia (ministro)  del Gabinete de Zayas y uno de los confabulados para  obtener personales  beneficios monetarios.
Historiadores narran que antes que el orador tomara la palabra, jóvenes intelectuales, en muestra de viril ética ciudadana,  se pusiron de pie, incluido  Martínez Villena, quien  con encendido verbo denunció la compra fraudulenta y acusó  de contubernio a Regüeiferos, lo que suscitó gran escándalo público.  
Posteriormente, 13 de los protestantes firmaron un manifiesto público. Además de Martínez Villena, José Antonio Fernández de Castro,  Calixto Masó, Félix Lizaso, Alberto Lamar  Schweyer, José Zacarías Tallet, José Manuel  Acosta, Primitivo Cordero Leyva, Jorge Mañach,  Francisco Ichazo, José Ramón García Pedrosa,  Luis Gómez Wangüemert y Juan Marinello.
Precisamente esos intelectuales darían inicio al trascendente Grupo Minorista, cuyas acciones cívicas repercutirían  en la historia política y cultural de la Isla.
Aquel gesto de repudio por parte de los jóvenes dio lugar a que fueran procesados judicialmente en la causa 330 de 1923, la que condujo al arresto de Martínez Villena el 21 de marzo, quien posteriormente fue puesto en libertad bajo fianza.
La Protesta de los 13 sería interpretada  como gesto viril contra la corrupción gubernamental, en tiempos caracterizados en el plano sociopolítico por  la Reforma Universitaria,  el inicio de la fraternal amistad entre Rubén y Julio Antonio Mella,  líder estudiantil y uno de los fundadores del  Partido Comunista  en Cuba  --junto con el veterano Carlos Baliño--, y   la creación de la Universidad Popular José Martí.
Refieren estudiosos que en su Mensaje Lírico Civil, Villena narra el contenido de la Protesta en carta que envió a su amigo peruano José Torres Vidaurre, en la que advierte que los negocios ilícitos del gobierno cubano de la época eran expresión de la situación   política del país, de la cual no era ajeno el control creciente que el gobierno norteamericano buscaba ejercer en la Isla.
En aquel poema, caracterizador de la época en la que lucho y moriría victima de la tuberculosis, Villena expresaba  versos conmovedores, en los que generaciones posteriores hallarían  razones para inspirar  la lucha por la independencia definitiva de la patria:

“Hace falta una carga para matar bribones,
para acabar la obra de las revoluciones;
para vengar los muertos, que padecen ultraje,
para limpiar la costra tenaz del coloniaje;
para no hacer inútil, en humillante suerte,
el esfuerzo y el hambre y la herida y la muerte;
para que la República se mantenga de sí,
para cumplir el sueño de mármol de Martí;
para guardar la tierra, gloriosa de despojos,
para salvar el templo del Amor y la Fe,
para que nuestros hijos no mendiguen de hinojos
la patria que los padres nos ganaron de pie.”

 La pupila insomne de Rubén Martínez Villena velaría y se esforzaría hasta el instante mismo de su último aliento para hallar aquella carga suprema, que finalmente vistió de verde olivo  montañas y llanos de Cuba,  materializó los deseos de  Villena, y vindicó el verbo  de José Martí, a fin  de  que la patria definitivamente fuera ara, nunca más  pedestal.(TVY)(17/03/10) .
 
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