Carmen Méndez Hernández ha vivido toda su vida en Cárdenas y actualmente es una de las más de 35 mil personas que en esa ciudad ya reciben servicio de agua a través del nuevo acueducto.
-Esto es una maravilla, me dice, mientras me invita a pasar dentro de su casa para que compruebe con mis ojos lo que me asegura.
“No puedo decir que antes tuviera problemas, pero esto de ahora es una increíble mejoría. La presión es estable y la calidad del agua mucho mejor. A veces cuando llega por las mañanas se siente el olor a cloro.
-De verdad que se está haciendo un buen trabajo, periodista, me indica, mientras gira la mariposa del grifo y señala como se escapa el líquido.
La construcción del nuevo acueducto en la también llamada Ciudad Bandera es la inversión más importante de Recursos Hidráulicos en Matanzas con un financiamiento de más de 30 millones de pesos. Pretende, entre sus principales objetivos, rehabilitar en su totalidad las redes de distribución, crear facilidades para el ahorro de agua y mejorar la eficiencia en el uso de la energía.
FOTORREPORTAJE: LA GRAN AVENTURA DEL ACUEDUCTO DE CÁRDENAS
TRAS LOS PASOS DEL AGUA
Jorge Garrido Rodríguez es un hombre que le conoce casi todos los secretos al agua. El hoy director de la Unidad Empresarial de Base Acueducto y Alcantarillado Cárdenas está a la espera de la conclusión de la obra para dormir un poco más tranquilo.
“Aquí no se para. Todos los días estamos en constante ajetreo. Recibimos llamadas de infinidad de personas, algunos interesados por la marcha de la inversión y otros para quejarse acerca de alguna rotura o falla en el servicio.
Para eso se está trabajando en la actual transformación. Las redes antiguas tienen más de 120 años de explotación, con tramos de diferentes materiales (hierro fundido, cobre, galvanizado) que presentan una corrosión considerable debido al cloro que se emplea. Éstas han tenido casi ningún mantenimiento y han sido muchas las intervenciones realizadas por la población sin asesoramiento de personal especializado. Más del 40% del agua que se bombea se pierde por el mal estado de las redes. Es una realidad que ya necesita solución.”
Las labores de construcción del nuevo acueducto comenzaron en el año 2014 y estuvieron motivadas además por el brote epidémico sufrido en la ciudad a causa de la contaminación de pozos artesanales en el Consejo Popular Pueblo Nuevo Sur.
“El nuevo acueducto se inició por allá y hoy toda esa área está rehabilitada totalmente y recibe servicio de manera invariable. A pesar de la falta de ordenamiento urbanístico que pervive en el territorio, logramos instalar allí todo lo necesario para eliminar cualquier posibilidad de que se repita otra afectación a la salud”, asegura el ingeniero Sergio Trujillo Coromina, uno de los especialistas supervisores de obra.
De acuerdo con Garrido Rodríguez, el pasado año se instalaron 26 kilómetros (km) de redes, los que se suman a los más de 50 colocados desde el inicio de los trabajos. Existen más de 10 km de conductoras y las necesarias estaciones de bombeo.
“La intención este 2017 es alcanzar más de 25 km de redes emplazadas y estabilizar el servicio para más de 40 mil personas dentro del casco urbano”, agregó el directivo.
DE CONSTRASTES, LADRONES Y OTROS ASUNTOS
Cuando se camina por la intersección de las calles Obispo, Industria, Concha y Anglona se advierte que los beneficios del nuevo acueducto aún no llegan a las personas que viven por la zona.
Por allí se pueden observar tomas de agua fuera de las viviendas, poca o ninguna presión en las acometidas, inestabilidad en el servicio, constantes roturas en las tuberías e incluso, “ladrones” con turbinas que absorben el poco líquido que se trasiega por los añejos conductos.
Muchos habitantes de los Consejos Populares Marina y Fundición, entrevistados por Girón, concuerdan en que les resulta muy difícil comprender por qué aún no se les favorece con esas facilidades.
Al respecto Wilberto Valdez Pérez, ejecutor principal, refiere que los avances no son tan acelerados cómo quisieran los cardenenses pero hay circunstancias que impiden mayor velocidad.
“Resulta muy difícil construir un acueducto sobre uno ya existente. Aquí hay tuberías de todo tipo a cualquier profundidad que no se pueden sustituir. Tenemos que tener cuidado mientras “zanjeamos”, si no, podemos provocar una rotura de envergadura y afectar un área mayor que la planificada.
Asimismo, nuestro equipamiento presenta un alto grado de envejecimiento. Fueron utilizados durante la construcción del acueducto de Jagüey Grande. Son equipos que tienen más de diez años de explotación y las averías están a la orden del día. Los equipos que deben llegar por el financiamiento de esta inversión aún no llegan a nuestras manos. En esas condiciones hoy logramos avanzar como promedio 100 metros diarios totalmente rehabilitados.”
El ingeniero Sergio Trujillo añade que “esas son áreas muy bajas, hay que perforar con suma atención. El manto freático se halla a solo sesenta centímetros. Preferimos no perder la calidad aunque conocemos del apremio y la necesidad de las personas.”
¿QUÉ HAY CON LA CALIDAD?
Carmen cierra su grifo y me brinda un vaso de agua. Pruebe, periodista, mire que clarita está…
Diez cuadras más abajo, en la calle Anglona y Obispo, Mercedes, una negra sexagenaria, me saluda, se agacha sobre el contén y observa con pesar un imperceptible chorrito no tan claro como el anterior. Su cubo casi se llena.
“Podemos asegurar que el agua que se recibe por el nuevo acueducto es de extremada calidad. Los materiales que se han utilizado son óptimos”, asegura Jorge Garrido.
Las redes de las zonas bajas de la ciudad, producto al desgaste, la poca presión y las múltiples inventivas que ha realizado la población son susceptibles a las infiltraciones, además, al almacenar en tanques y cisternas existe un deterioro de la calidad. No obstante, desde aquí se asegura la potabilidad y la cloración”.
“Toda la obra exige un permanente control de la calidad. Usamos polietileno de alta densidad (PEAD) para las redes y un material que denominamos mortero fluido para el rehincho de las tuberías. Este necesita tiempo para fraguar y en muchas ocasiones nos encontramos con que han manipulado las conexiones, han pasado por encima bicicletas y hasta camiones. Eso puede disminuir su vida útil.”, agrega el ingeniero Trujillo Coromina.
“A las nuevas instalaciones se le realizan todas las pruebas necesarias, tanto las de presión como las hidráulicas. Además, se les hace una desinfección antes de ponerlas a punto”, concluye.
Desde el Departamento Provincial de Higiene Comunal el ingeniero José Evaldo Guerra Báez, especialista principal, certifica la calidad del agua que se bebe en la Ciudad de las Primicias. “Desde el año 2015 hasta la fecha, los valores de la potabilidad del agua en Cárdenas cumplen con lo establecido por la Organización Mundial de la Salud.
Tenemos trece puntos de toma de muestras que son controlados por técnicos de higiene y epidemiología. Cada mes se adquieren más de 90 y se le realizan los análisis físico-químicos y bacteriológicos pertinentes.”
Aún falta mucho para el 2021, pero se puede tener seguridad en que esta infraestructura mejorará de manera determinante la calidad de vida de quienes viven hoy en la Perla del Norte, una de las urbes más atractivas desde el punto de vista económico y de las de mayor crecimiento poblacional en Cuba. Por lo menos, eso pretenden todos los enrolados en esta acuática aventura.
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