Las artes escénicas en la provincia de Matanzas festejaron el día del teatro cubano con la inauguración de exposiciones, develamiento de esculturas y un coloquio acerca de la importancia del Teatro Sauto para esa manifestación artística.
La oncena escultura del artista de la plástica Adán Rodríguez Falcón, titulada Frijoles Colorados, fue develada en la Casa de la memoria escénica como parte de las actividades de la jornada por el Día del Teatro Cubano celebrado el lunes 22 de enero.
Asimismo se inauguró una exposición fotográfica titulada Artefacto en la Casa de la Memoria Escénica, con imágenes de diferentes momentos de obras montadas en el territorio.
Los actores Mirian Muñoz y Gilberto Subiaurt, ofrecieron la lectura de un fragmento de la obra Frijoles Colorados –motivo de la escultura develada– y que estrenara la actriz Cristina Rebul en el 2005.
Lo más interesante de la jornada fue el coloquio del teatro Sauto que se inició con las campanadas tradicionales de la ancestral sala que el próximo 6 de abril llega a su 155 cumpleaños totalmente remozada, pero sin seguridad de abrir hasta la fecha, por la falta de tres pilares fundamentales: la climatización, el sistema de audio y el de luces.
Actores, directores de teatro, técnicos y periodistas expresaron sus vivencias en el teatro que es orgullo de los matanceros y pugna por ser incluido en la lista de patrimonio de la humanidad, luego de la excelente restauración a que ha sido sometido desde hace más de una década.
Las artes escénicas de Matanzas son un baluarte del género en el país y decidieron recordar los sucesos de Villanueva dando la prestancia que merece su más antigua instalación teatral.
El día del teatro cubano se festeja cada 22 de enero en recordación a los sucesos de 1869 en el Teatro Villanueva en la capital cubana: Ese día se representaba una obra titulada “Perro huevero aunque le quemen el hocico” que motivó a los espectadores a proclamar y dar vivas a la tierra productora de la caña de azucar y los voluntarios españoles arremetieron contra el público con saldos lamentables para la vida humana. José Martí en uno de sus poemas del volúmen versos sencillos hace alusión al hecho.
XXVII
El enemigo brutal Nos pone fuego a la casa: El sable la calle arrasa, A la luna tropical.
Pocos salieron ilesos Del sable del español: La calle, al salir el sol, Era un reguero de sesos.
Pasa, entre balas, un coche: Entran, llorando, a una muerta: Llama una mano a la puerta En lo negro de la noche.
No hay bala que no taladre El portón: y la mujer Que llama, me ha dado el ser: Me viene a buscar mi madre.
A la boca de la muerte, Los valientes habaneros Se quitaron los sombreros Ante la matrona fuerte.
Y después que nos besamos Como dos locos, me dijo: “¡Vamos pronto, vamos, hijo: La niña está sola: vamos!”
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