
Añicos soy, amiga, desde hace algún tiempo…
Una piltrafa humana que camina sin sentido ni rumbo,
Caminar a veces en busca de la nada,
solo hacerlo hasta que duelan los pies.
Así olvidaré el otro dolor que se ha convertido
en fiel compañero;
Quiero rearmarme pero me faltan piezas: Tú, la definitoria.
Me moldeaste para dejarme después, inacabado y maltrecho,
como esas obras de barro que se quiebran en el horno;
Seguiré, temeroso del amor, mustio, pero en algún punto del camino emergerá la luz,
y el calor que precisan mis partes fracturadas para recomponerme…
Mas debes saber que corriendo el riesgo de terminar quebrado,
me fascinaba que me moldearas a tu antojo:
es que hay muertes que bien valen la pena vivirse…
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