La Atenas de Cuba fue recientemente declarada destino turístico y los artistas locales desean, desde las salas de sus galerías personales, mostrar al público el buen arte citadino.
Conflicto, alegría, éxtasis, ira, protesta, contemplación…todas las pasiones han sido alguna vez representadas por el arte, porque es expresión de lo humano, ya sea de forma grotesca y desdibujada o de manera académica y sutil. Responde a necesidades internas, personales, espirituales y se dirige hacia aspectos de la mente que aún requieren explicación. Ya sea figurativa, abstracta o contemporánea, la obra de arte se inserta en un mercado voluble y fructífero donde los porqués son irrelevantes y todo se reduce a si gusta o no.
Como componente esencial de la cultura, las distintas manifestaciones artísticas forman o deforman la realidad que se percibe de un territorio y de un país, lo que las convierte en útil recurso para transmitir a sus visitantes cómo piensa determinada sociedad. El gusto por el buen arte y un entorno natural acogedor son dos atractivos para los amantes de la pintura, la escultura, la fotografía… porque sus mensajes van más allá de los idiomas y la comunicación ocurre en un lenguaje universal.
A pocos meses de ser declarada destino turístico y de su aniversario 325, la Villa de San Carlos y San Severino de Matanzas se muestra como una ciudad renovada, llena de artistas que desean exponer una identidad al mundo desde sus pequeñas galerías. La Atenas de Cuba o La Venecia de América posee múltiples atractivos que ofrece al ciudadano mundial.
Arte a orillas del San Juan: con pinceles
A raíz de los cambios generados por la puesta en marcha del Plan 325 para reposicionar a la ciudad dentro del mercado turístico, se remodelaron zonas de interés en el centro histórico, como fue el caso de la calle Narváez, hoy transformada en paseo peatonal.
Pronto comenzaron a desarrollarse pequeños negocios gastronómicos relacionados con la temática cultural. Paralelamente, varios artistas reacondicionaron locales para convertirlos en sus propias galerías y fusionaron el tradicional taller donde se producen las obras, con áreas de exposición personales de carácter público.
Quien ha visitado museos en las capitales turísticas del mundo se pregunta: ¿Qué pueden tener de atractivo y singular estos pequeños espacios citadinos? La respuesta: la producción de arte en vivo para los espectadores, la calidez del contacto con el artista que sustituye la frialdad de las paredes en los centros de exhibición, la oportunidad de intercambiar experiencias y de adquirir una obra recién terminada o sin acabar, con la certeza de que es su autor quien la firma.

“En Matanzas se está produciendo lentamente un proceso muy importante: emergen pintores con sus propias galerías y ganan aceptación dentro del ámbito internacional, aunque no tengan una posición ya clasificada mundialmente. Por ejemplo, cuando he llevado turistas a ver la pintura de (Adrián) Socorro, lo he hecho con la intención de probar hasta qué punto personas que vienen de un museo norteamericano compran su obra. Si lo hacen, es porque valoran una estética, una factura”, expresó Ercilio Vento Canosa, historiador de la ciudad.
Para este artista, que prefiere las pinceladas fuertes, las temáticas puramente locales como expresión del ser humano común, de sus imperfecciones, sus imperfecciones, su Galería-Taller El Garabato no es solo para pintar y dar riendas sueltas a la individualidad del creador, sino también para educar y formar a las distintas generaciones en las buenas maneras.
Matanzas, una ciudad turística: De escultores y ceramistas
Osmani Betancourt, fundador y manager de la Galería-Taller Lolo (ubicada en el mismo paseo), se ha dedicado a decorar las calles matanceras con esculturas sugerentes y de elevada calidad. Según comenta, el lugar de creación y el de exposición se complementan y ofrecen fuerza a su labor, puesto que parte del público teme adquirir una pieza donde el trabajo manual sea sustituido por el industrial. “Hay veces que estás inmerso en una obra grande y es impensable que la compren, pero valoran y ven lo que haces. Te vuelves visible, la gente puede entrar y preguntar. Te llegan a conocer”, expresó.
“Lolo”, como también se le conoce a este artista, es reconocido por realizar esculturas de temáticas y formas provocativas. Con una factura remarcable, estas atrapan la atención de los transeúntes desde el primer contacto visual. Su local está legitimado como uno de los talleres más concurridos por los amantes del arte en Cuba y el extranjero.
“Cuando me otorgaron este espacio, –continuó el artista- no pensé que el entorno fuera a contribuir y después de unos años se ha convertido en una de las calles más visitadas por cubanos y turistas a razón de su belleza natural y de la añadida. Antes era una galería en medio de la nada”.

El artista insiste en que el turismo de entretenimiento es más promovido a nivel mundial, pero Matanzas posee calidad artística suficiente como para atraer a los visitantes interesados en la cultura y la identidad cubana. Considera que no se trata de producir todo para el turismo, sino de que los visitantes se adentren y conozcan las maneras de pensar, las costumbres y la espontaneidad de los creadores.
Los tatuajes de la ciudad
Jesús Alberto Mederos, paisajista matancero de amplia trayectoria dentro del ámbito nacional e internacional, se ha dedicado a redecorar las paredes de la urbe con sus murales. Desde su galería-taller les muestra a los visitantes que más allá de disfrutar del nacimiento de una obra, estos espacios contribuyen al mejoramiento social a través de la realización de proyectos comunitarios.
Además de los beneficios para los creadores, los visitantes y el gobierno local, esta iniciativa favorece la inclusión de Matanzas en la lista de preferencias de posibles consumidores, la reposiciona como ciudad de destino para el turismo especializado y amplía la oferta tradicional de sol y playa, después de varias décadas de quietud y escasa presencia en el ámbito cultural del país.
Contribuye a formar una imagen territorial con características diferenciadoras y permite a coleccionistas de otros países descubrir el talento local. La galería-taller en la ciudad es, de hecho, el lugar favorito de los extranjeros para comprar obras de arte, según confirman los siguientes datos:
El tour, ¿quién lo organiza y por qué?
El proceso de construcción de un destino turístico ocurre en el lapso de varios años. Para ello es necesario desarrollar un estudio de mercado en conjunto con una estrategia de marketing que garanticen la promoción de un producto singular.
También se requiere del trabajo con las agencias de viajes del país, sobre todo Paradiso, que se especializa en el turismo cultural y patrimonial. Sin embargo, a pesar de que las galerías-taller resultan de interés para los extranjeros, aún la mayoría de estos espacios se encuentran excluidos en los tours por la ciudad, lo cual demuestra que falta mucho por perfeccionar.
Con la intención de posicionar a Matanzas como una de las ciudades de preferencia en el mercado del turismo especializado deben realizarse un grupo de acciones, entre las que se encuentran la ampliación de los lugares de interés contenidos en los paquetes de excursiones a la urbe (donde pueden incluirse el recorrido por Narváez y la visita a las galerías personales que allí se encuentran). Es importante mostrar lo distintivo y original de la Atenas de Cuba.
Está previsto dedicarle mayor tiempo a la ciudad durante la Feria Internacional de Turismo 2020, según declaró Zaid Javier Días Méndez, especialista principal comercial de la Delegación del Ministerio de Turismo en la Provincia, así como mostrar nuevamente a la prensa foránea los atractivos del paseo peatonal y los negocios localizados en este.
La primera ciudad moderna de América, el rincón de los poetas, paisajistas y tertulianos pretende conquistar al visitante foráneo con sus artistas, hoteles renovados y su paseo a orillas del San Juan. Los creadores poseen la ambición de que sus galerías se conviertan en destino, en el hogar de sus ideas, pinceles, lienzos, su materia prima, arropados en machas de óleo y salpicados de arcilla, con mensajes provocativos como “avancen pa’ trá’” en la entrada del taller. Estos imaginativos matanceros les dan la bienvenida informal a cubanos y a turistas, al aprendiz y al maestro, a toda persona sensible capaz de comprender que el arte cobra sentido cuando provoca emoción.
Contacto Artistas:
Osmani Betancourt


Jesús Alberto Mederos
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