Las educadoras de los círculos infantiles son pilares fundamentales en la primera infancia. Su trabajo y dedicación en el cuidado de los pequeños constituye una tarea admirable. Así sucede en el círculo Amiguitos de Nicaragua en Matanzas.
Cada día los niños del círculo infantil Amiguitos de Nicaragua, ubicado en el barrio Versalles de la ciudad de Matanzas, aprenden algo nuevo o juegan a ocupar un rol en la sociedad cubana.Unos cantan, otros bailan y los más dispuestos juegan y realizan otras tareas que les enseñan las educadoras.
Diez educadoras y siete auxiliares pedagógicas hacen realidad el sueño de cada uno de los 173 infantes de este círculo desde que los padres se los encomiendan hasta su recogida.
Según comenta Bárbara Peña Flores, subdirectora del círculo infantil, han obtenido resultados satisfactorios con el apoyo de la familia que participa en todas las actividades. “Este vínculo con la familia es muy importante para nosotros y para estos pequeños que necesitan de toda la atención”.
La ternura está presente en cada orientación, enseñanza y cuidado de estas hadas madrinas.Una sonrisa y una canción pueden calmar cualquier llanto. Se retroalimentan de la sabiduría infantil, esa que solo ellas saben descifrar.En sus manos está la felicidad de cada uno de estos pequeños y esa meta la persiguen día a día entregándoles todo el amor y dedicación que ellos se merecen. Así lo refiere la frase de José Martí: ¡Tiene el mundo quien tiene el poder de poner sobre los niños las primeras manos!
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