Martes , 10 diciembre 2019
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Elián González es mucho más que el “balserito cubano”

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La política norteamericana convirtió la tragedia de Elián en arma contra Cuba. (Agencia EFE)

Recuerdo la mañana en que nos dieron el de pié en el preuniversitario, todavía era de noche; pero ya estaba preparado todo para partir hacia Manzanillo, municipio de Granma, a la Tribuna Abierta. A pesar de la hora, 3:00 a.m., el entusiasmo imperaba en todos, éramos parte de una batalla que libraba nuestro país. Nadie fue obligado ni de mala gana; en mi mente, todavía inocente, se entremezclaban las imágenes de aquella terrible historia de Elián, un niño de cinco años que fue montado en una balsa, que naufragó y, aferrado a un neumático de automóvil, llegó a las costas de Estados Unidos el 25 de noviembre de 1999.

A Elián nadie le preguntó si quería ser parte del “sueño americano”, aún así fue víctima de una de las tantas “campañas humanitarias” que ha llevado a cabo el Gobierno norteamericano “por el bien y la prosperidad de los pueblos”. El 22 de noviembre de 1999 estuvo a punto de ser una víctima más de la Ley de Ajuste Cubano, estrategia de Estados Unidos para estimular a los cubanos a abandonar el país de forma ilegal poniendo en peligro sus vidas.

La solución del conflicto parecía sencilla: al perder a su madre en el naufragio, Elián debía estar con su padre, lo planteaban así hasta las leyes norteamericanas. Pero esta oportunidad no podía ser desaprovechada por la mafia cubano-americana, la vida de este niño se politizó de tal forma que se puso en riesgo su integridad emocional. Supuestamente Elián no podía ser feliz viviendo en Cuba.

Comenzaron entonces una serie de shows mediáticos, los secuestradores exhibían al niño con sofisticados juguetes o disfrazado de personajes ajenos para él. Se trató a Elián como instrumento político, envuelto en la bandera norteamericana y abrazado a la congresista Ileana Ross, que fue llamada “la loba feroz”. Ni siquiera se le permitía que hablara con la familia. En todas estas imágenes se podía percibir que Elián no era feliz.
Recuerdo el rostro del padre, Juan Miguel González, viendo a su hijo bajo el constante asedio de políticos, periodistas, abogados y agentes de publicidad. En una ocasión le hicieron a Elián, sin autorización del padre, una entrevista que se prolongó durante ocho horas.

Mientras el proceso judicial, violatorio del derecho internacional y de las propias leyes norteamericanas, se desarrollaba y se alargaba, los mensajes de los amigos llegaban a Cuba desde cualquier parte del mundo. Juan Miguel contó con el apoyo de la solidaridad internacional, de Fidel y de millones de cubanos. Era una lucha real y sincera de un padre afectuoso. Y Fidel lo sabía, antes había conversado con él y le preguntó si había valorado la posibilidad de viajar a Estados Unidos y quedarse con su hijo, a lo que le respondió que solo deseaba que le regresaran a Elián. Juan Miguel ignoraba sobre la salida ilegal de su hijo.

Las marchas patrióticas se iniciaron en Cuba el 5 de diciembre de 1999, fecha en la que se desarrolló la protesta en la que participaron jóvenes de las Brigadas Técnicas Juveniles (BTJ) frente a la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana. Y a partir de ahí serían muchas, comenzaba así la Batalla de ideas, con Fidel como líder, porque el pueblo cubano debía decir: ¡Basta!

El 28 de junio de 2000 la noticia se convirtió en pólvora y júbilo. El niño por el que tanto habíamos luchado regresaba a la Patria, fueron 266 días de combate popular masivo. El 6 de abril Juan Miguel viajó a Estados Unidos a buscar a su hijo secuestrado, las maniobras llegaron al Tribunal de Atlanta y, finalmente, el Tribunal Supremo de Estados Unidos en solo dos días solucionó el caso. La fiscal general, Janet Reno, firmó la orden para que la policía estadounidense penetrara en la casa en Miami y fuera inmediatamente devuelto el niño a su padre.

Ese día celebramos en nuestra escuela y en el barrio. Ver bajar a Elián junto a su padre por la escalerilla del avión que arribó al aeropuerto internacional José Martí a las 7:53 p.m. fue un instante de mucha emoción.
Hoy Elián González tiene 25 años, casi 26, los cumple el 6 de diciembre próximo, y está en Cuba y es feliz. El año pasado, para esa fecha, el presidente Miguel Díaz-Canel le escribió: “Felicidades en su cumpleaños 25 al ingeniero Elián González Brotons, hijo y nieto de cubanos dignos y de todo el pueblo de #Cuba. La batalla por su libertad, liderada por #Fidel, demostró cuántos desafíos podemos vencer juntos. #SomosContinuidad #SomosCuba”. A lo que él respondió: “No es casualidad que me una a Twitter en mi cumpleaños 25, lo hago para agradecer las felicitaciones de mi presidente Miguel Díaz-Canel y desde aquí poder seguirlo y apoyarlo. Recuerden usted y los cubanos dignos a los que se refirió que mi principal meta será no defraudarlos”.

Elián González ha demostrado los valores que hablan de la dignidad de una estirpe de cubanos. Él es mucho más que el “balserito cubano”. Es la entereza de las ideas que defendieron nuestros mambises, que consolidaron los que más tarde participaron en el proceso de fundación del Partido Comunista de Cuba, y de los que aprendieron a escribir con la Revolución y gracias a esta.

Mientras los medios que manipulan la verdad aseguran que se le ha hecho un lavado de cerebro y que es “estandarte disparatado”, Elián lleva una vida normal. Se formó como Ingeniero Industrial en 2016, en la Universidad de Matanzas, su provincia natal. En 2017 participó en el XIX Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en Rusia, certamen en el que denunció las campañas de Estados Unidos dirigidas a la subversión a través del ofrecimiento de becas y la creación de grupos independientes, además del uso creciente de noticias falsas en Internet y la tergiversación de la verdad de Cuba por parte de ese país. Se ha integrado perfectamente a la sociedad y es un joven alegre, nada que ver con la imagen de desorientado que lleva “el peso de la historia de la división política de su pueblo” o con la frase “no tuvo historia” que promociona el documental Elián, de dirección y producción estadounidense.

Todavía hoy guardo en mi casa la bandera que llevé a la Tribuna Abierta para reclamar el regreso de Elián a Cuba. Me recuerda de dónde vengo, cuál es la esencia de mi país y cuántas batallas nos quedan por librar…

(Tomado de Cubahora)

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Un comentario

  1. Que hermosura Elian saber que eres un tremendo joven profesional ,y mira lo que son las cosas, ayer con mi compañero recordamos este episodio que te toco vivir..
    Eres un gran ejemplo para los jóvenes del mundo.
    Les dejo un fuerte abrazo

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