Los incendios forestales constituyen una plaga que anualmente amenaza a los bosques cubanos, y de hecho han causado daños de gran envergadura en ocasiones anteriores, por lo cual el Cuerpo de Guardabosques de Cuba ha exhortado a la población en general a extremar el cumplimiento de las medidas preventivas para evitar la ocurrencia de tales siniestros, teniendo en cuenta que el país transita por el periodo de mayor ocurrencia de estos fenómenos, comprendido entre el 1ro. de enero y el 31 de mayo.
Precisan los expertos que la evolución de las condiciones meteorológicas, las acciones negligentes de la población, en su mayoría relacionadas con la realización de quemas para diferentes fines, y fumadores que arrojan cigarros encendidos, además de la circulación de vehículos automotores sin matachispas, pudieran originar incendios, como ha sucedido en etapas anteriores.
La población que reside o visita áreas boscosas, debe solicitar el permiso para hacer fuego en el bosque o su colindancia, y en caso de que se advierta el inicio de un incendio forestal debe informar de inmediato a las autoridades.
En Cuba suelen efectuarse jornadas anuales de Protección contra Incendios en los municipios con el propósito de contribuir a elevar la percepción de los riesgos en la población y en las instalaciones socio-económicas.
En la provincia de Matanzas existen zonas de alta densidad boscosa como la península de Zapata, el norte del municipio de Martí y en el sur de Calimete y Unión de Reyes, entre otras, que hoy exhiben una población exuberante gracias al sostenido trabajo de siembra, fomento de bosques y mantenimiento silvicultura, que han enriquecido el patrimonio forestal, el cual no debe exponerse por acciones negligentes.
Uno de sus objetivos de las alertas contra incendios es fortalecer el sistema de seguridad existente en coordinación con organismos, órganos locales del Poder Popular, las organizaciones políticas y de masas, así como también los ministerios del Interior (MININT) y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Es necesario promover la formación de hábitos preventivos que influyan en la reducción de los fuegos, sobre todo en la comunidad y en los sectores cooperativos y estatales, como insiste la jefatura del Cuerpo de Bomberos.
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