Miércoles , 4 diciembre 2019
Es Noticia

Fidel somos todos

Comparte:

fidel-castro-1

Porque Fidel somos todos los cubanos y porque las últimas semanas han sido un torbellino de emociones tras la desaparición física de nuestor líder indiscutible, rememoro el paso de la caravana con sus cenizas por la provincia de Matanzas el 30 de noviembre último. Y que la canción compuesta porle también matancero Raúl Torres nos sirva como una especie de himno para siempre que la oigamos, inspirarnos en su legado eterno.

Dicen que en la Plaza en estos días
se les ha visto cabalgar a Camilo y a Martí
y delante de la caravana, lentamente sin jinete,
un caballo para ti.

Vuelven las heridas que no sanan
de los hombres y mujeres
que no te dejaremos ir.

Un pueblo agradecido esperaba por su llegada a Matanzas entre nervioso y espectante. Al entrar la caravana que custodia las cenizas del eterno Comandante en Jefe  Fidel castro Ruz reinó el silencio. Como parte de la escolta amiga van los Generales de Cuerpo de Ejército, Leopoldo Cintra Frías, Ministro de las FAR,  Joaquín Quintas Solá y Ramón Espinosa Martín, viceministros. Ahora lo traen por la ruta de la Caravana de la Libertad de 1959, sólo que esta vez en sentido contrario hasta Santiago de Cuba,  en un viaje que marca la senda de la eternidad.

El poblado de Ceiba Mocha, en los límites de la provincia de Mayabeque, fue el primero en rendirle tributo de recordación en tierras matanceras. A ambos lados de la carretera personas de todas las edades se agolpaban para darle el último adiós. Niños y jóvenes, adultos y ancianos querían inmortalizar el momento. Muchos ponían su mano en el corazón o saludaban al pasar el cortejo fúnebre.

Y al acercarse a la ciudad de Matanzas, el corazón de todos latía un poco más deprisa. Los rostros se  multiplicaban en las aceras. Médicos, enfermeras, estudiantes, deportistas,  trabajadores y jubilados agitaban banderas  y consignas. Cámaras y teléfonos prestos a captar la memoria de un instante eterno, la historia hecha presente.

A la altura de la Calle Milanés, en las inmediaciones del parque René Fraga, aturdía la multitud, ensombrecía el dolor por la partida, conmovían las lágrimas y reconfortaba la esperanza de las nuevas generaciones. La Caravana con el barbudo mayor, el hombre que hizo historia desde la Sierra y el Llano continuó su paso por la Atenas de Cuba en un último viaje. Alcanzó los predios de la casa de gobierno, la misma desde donde Fidel se dirigió al pueblo matancero el 7 de enero de 1959.

No voy a nombrar a Oriente,
no voy a nombrar la Sierra,
no voy a nombrar la guerra
–penosa luz diferente–,
no voy a nombrar la frente,
la frente sin un cordel,
la frente para el laurel,
la frente de plomo y uvas,
voy a nombrar toda Cuba,
voy a nombrar a Fidel.

(Canto a Fidel: Carilda Oliver Labra)

Banderas cubanas sobresalían en las manos de los pequeños, de antiguos combatientes, amas de casa y obreros. El propósito el mismo para todos: rendir homenaje póstumo a un padre, el padre de todos los cubanos. Las calles fueron pequeñas y estrechas este 30 de noviembre de 2016 en Matanzas. Los balcones se multiplicaron, las azoteas fueron tomadas. Toda la ciudad reverberaba de pueblo. Mariano García, un verterano de muchas batallas en la vida y que peina abudnantes canas, expresa su dolor ante la partida de Fidel y también toda la gratitutd por haber vivido con la Revolución y contar con hijos preparados, unversitarios y llenos de sueños.

El pionero Raúl Aguirre, de cuarto grado, agradece desde su corazón de niño lasenseñanzas del líder y el amor yel tiempo que siempre les dedicó a los más pequeños para que lucharan por su porvenir. Además, la doctora Ivis Pérez, joven profesional de la medicina, cais no puede hablar por la emoción del momento, solo salen dos palabas de su boca consternada: !Hasta siempre Comandante! para Alina Cárdenas, no  es menos sobrecogedor la imagen de sus cenizas cruzando las avenidas matanceras. “Mi mayor sueño fue darle un beso a Fidel pero nunca pude lograrlo. Sólo decirle que lo amamos todos los cubanos y que su hacerf siemrpe estará en nuestro díaa día.”

Y no fue menos al alejarse la caravana de la Atenas de Cuba para enrumbar hacia Limonar. Fotos de Fidel en la montaña, con su traje   verde olivo o ya en estos últimos años en su faceta de columnista y defensor del medio ambiente. Carteles, rostros con su nombre a relieve, pullovers, himnos de libertad. Así recibió Limonar al Comandante en Jefe.

El recorrido de la caravana con las cenizas del líder histórico de la revolución por tierras matanceras incluyó la ciudad de Cárdenas al igual que en 1959 cuando Fidel se desvió de la ruta por la carretera central para rendirle tributo a José Antonio Echeverría. Y la ciudad bandera relució otra vez cargada de gente.  Lugares que bien conoció el Comandante, sobre todo en los años de la lucha por el regreso del niño Elián González, fueron testigos del último adiós del guerrillero del tiempo.

Mujeres y hombres agradecidos de Cárdenas lo acompañaron en este viaje final.  Coreaban a viva voz su nombre en mayúsculas y fueron de los pocos que pudieron contemplar dos veces sus cenizas.

Y siguió la caravana su marcha callada, pausada, llevando consigo los restos de un hombre que cambió el destino de Cuba para siempre y hoy se multiplica en cada cubano y cubana de esos que aman y fundan.

Ahora avanzan en busca de Jovellanos que también aclamó a los barbudos de la Sierra en 1959 y que este 30 de noviembre lo espera en pleno. No bastan las  enseñas nacionales, fotos o lemas. No bastan las calles o la carretera. Se sufre su pérdida, se respira su estela.

Gracias por ser de verdad,
gracias por hacernos hombres,
gracias por cuidar los nombres
que tiene la libertad…
Gracias por tu dignidad,
gracias por tu rifle fiel,
por tu pluma y tu papel,
por tu ingle de varón.
Gracias por tu corazón.
¡Gracias por todo, Fidel!

(Canto a Fidel: Carilda Oliver Labra)

La Caravana prosigue su paso. Ahora se acerca a Perico, un municipio pequeño que también llora. El adiós se respira en el aire de la mano del sentimiento.  Cientos de personas reunidas para expresar su apoyo a la Revolución y al legado de ese hacedor de victorias y luchas incansables que se resume en 5 letras: FIDEL.

Avanza la tarde y el calor se vuelve insoportable. Pero nada importa.  La gente permanece invariable, de pie, con sombrillas, gorras o sombreros pero presentes. El cortejo fúnebre va llegando a Colón, tierra de Mario Muñoz Monroy, el médico del Moncada. Las calles permanecen tomadas, los balcones, las azoteas. Banderas que no dejan de batir al viento.  Rostros  con dolor y tristezas pero esperanzados en el porvenir. Así recibe este municipio al héroe de tantas batallas, al amigo de los niños, el defensor de los desposeídos de cuba y el mundo.

Atrás queda Colón para continuar su paso tierras matanceras. Pequeños poblados y asentamientos a orillas de la carretera central se volvieron grandes tras el paso de la caravana. Rendirle tributo póstumo a un líder de la talla de Fidel Castro Ruz enorgullece a todos a pesar del dolor de ese momento.

Se acerca el cortejo a Los Arabos. La tarde monta prisas y cientos de kilómetros han quedado atrás.  No por eso mengua la multitud. Entre ella los agradecidos, los observadores, los respetuosos y los comprometidos. Todos aguardan su paso para honrarlo como merece, con la bandera cubana y la del 26 de julio como testigos innegables del hecho. Un susurro, un eco que se vuelve gigante.

Cobra vida el compromiso con la Revolución y se trasluce en cientos de miles de matanceros, esos que habitan también la tierra de la piña y el azúcar: Los Arabos. Y aunque el camino es largo apenas se nota el tiempo. Más bien parece efímero y todos quedan a la espera de más. Se acerca el adiós de tierras matanceras, exactamente por San Pedro de Mayabón, por donde entrara a la provincia en 1959. Continúa el periplo por  Villa Clara y toda Cuba hasta reposar definitivamente en Santiago de Cuba, al lado de Martí. Pero la caravana no para, no interrumpe su paso. Ahí va Fidel.  

Y cuando la tarde amenaza con pintarse de gris Matanzas toda despide al Comandante en Jefe. No es un adiós definitivo, es sólo un Hasta Siempre!!! Porque sabemos que más allá de la vida o la muerte quedan las esencias humanas, los conceptos, los valores. Esos que renacen en cada niño, crecen en los jóvenes, se fraguan en los adultos y perduran en los ancianos. Y precisamente Fidel es toda esa amalgama: pueblo, patria, justicia  y revolución. Fidel somos todos desde siempre y hasta la eternidad.

Dicen que en la Plaza esta mañana
ya no caben más corceles llegando
de otro confín.

Una multitud desesperada
de héroes de espaldas aladas
que se han dado cita aquí
y delante de la caravana
lentamente sin jinete
un caballo para ti.

(Cabalgando con Fidel: Raúl Torres)

 

Acerca de Eliane Táboas Merino

mm
Periodista. Graduada en la Universidad de La Habana. Corresponsal en Matanzas del Sistema Informativo de la Televisión Cubana.

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*

Scroll To Top