Luego de haber sufrido las consecuencias de la depresión económica, que durante varios lustros cortó la base de sustentación principal de la ganadería cubana, la buena noticia de hoy es la marcha de un programa nacional para potenciar la producción de 33 empresas agropecuarias, sobre la base de un reforzamiento tecnológico apreciable.
Se trata de inversiones que deben permitir revitalizar las fuentes de alimentación de la ganadería y elevar la producción de leche y carne en un sector de alta demanda comercial por parte de la población, la gastronomía y la industria alimentaria.
Al respecto, Gustavo Rodríguez, ministro de la Agricultura, confirmó en la ciudad de Bayano, provincia de Granma –oriente del país-, que el programa inversionista en marcha incluye a una pequeña parte de las necesidades actuales de 272 unidades empresariales de base, 138 unidades básicas de producción cooperativa, 65 cooperativas de producción agropecuaria y 203 de créditos y servicios.
Trascendió que fueron adquiridos tractores, esparcidores de materias orgánicas y de fertilizantes químicos, empacadoras, cargadores, sistemas de bombeo con energía solar y otros recursos para mejorar la alimentación y atenciones al ganado, así como herramientas y piezas necesarias, todo equivalente a 80 millones de euros.
No caben dudas que es una inversión importante, y quienes operen los nuevos equipos deben recibir adecuada calificación, en lo cual se labora, según se explicó a la prensa.
Recordemos que la ganadería cubana llegó a producir más de mil millones de litros de leche y 350 mil toneladas de carne anuales en la década del 80 del pasado siglo.
Entonces la Empresa pecuaria Genética de Matanzas superaba ampliamente los 100 millones de litros de leche anuales, de excelente calidad, y aparecía entre las mejores del país, con su raza de ganado Mambí, cruce exitoso de Holstein con Cebú, amplia utilización de la inseminación artificial, favorables indicadores de mortalidad y vacas en ordeño, preservación de alimentos mediante modernos sistemas de ensilaje de hierba al vacío y otras técnicas que elevaban la productividad y la rentabilidad de la empresa, que contaba, sobre todo, con abundante suministro de petróleo, piensos proteicos de alto rendimiento productivo y otros insumos importados, que durante más de 25 años a partir de la década de los 90, desaparecieron o mermaron al extremo del entorno de posibilidades para las entidades ganadera cubanas.
Hoy el gran reto sigue siendo elevar la producción y reducir costos, elevando al máximo las potencialidades de nuestras tierras y la productividad de los pecuarios, para lo cual el programa inversionista que se acomete será esencial, siempre que se labore con eficacia y eficiencia, en Matanzas y en todo el país.
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