Rodeada por una ciudad de personas hermosas y hospitalarias, la Bahía de Matanzas, da la bienvenida a la Atenas de Cuba como una de sus más lindas postales. Pocos se resisten a tomarle una foto, pues majestuosa y serena como es, invita al almirante a llevarse un recuerdo de ella a casa.
Pero este accidente geográfico no es solamente azul templado o aguas calmadas, fue también centro de importantes acontecimientos locales y nacionales.
Fue en esta rada donde ocurrió el primer acto de rebeldía aborigen contra los conquistadores, hecho que devino importante acontecimiento para la Isla y provocó en 1513 que el conquistador Pánfilo de Narváez la declarara como la Bahía de la matanza, apelativo que luego sería parte de la denominación de la futura ciudad.
Quienes la avistan desde el viaducto descubren en uno de sus costados la estatua del almirante holandés Piet Heyn, quien en sus aguas capturó la Flota de la Plata al mando del general Don Juan de Benavides y Bazán, y permitió a la armada holandesa hacerse con uno de los más importantes tesoros que recoge la historia de estas acciones.
Estos y muchos otros sucesos ocurridos en sus aguas, ofrecen a la segunda bahía más profunda del país, un valor histórico que merece la admiración y protección de todos matanceros.
(Fotos tomadas de internet)
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