Mayo tiene muchos significados para Matanzas. Representa las fiestas de trabajadores, campesinos, madres. También tiene el recuerdo de un Antonio Guiteras frente al mar en el Morrillo. Pero también trae historias y cumpleaños para aquella que en este 2017 arriba a sus 45 primaveras: la Educación Superior en la provincia.
Su surgimiento fue fruto directo del triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959 y de su Reforma Universitaria, que promovió importantes transformaciones en la enseñanza superior, convirtiendo los espacios antes elitistas en centro social, capaz de llegar a todas las capas de la población con un papel activo en la comunidad.
En Matanzas su impacto fue mayor. Entre La Habana y Las Villas, el territorio no contaba con experiencias de altos estudios. Sus primeros pasos fueron en la década del 60 con actividades aisladas, y sin líneas definidas.
A pesar de la inexperiencia, la carrera de Medicina Veterinaria, que se desarrollaba en la Estación Experimental de Pastos y Forrajes, “Indio Hatuey”, en Perico; y la carrera de Medicina, que inició sus actividades en el Hospital Provincial, con alumnos del Sexto Año de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana (UH), encontraron terrenos fértiles para crecer.
Son precisamente estas potencialidades y la necesidad de aglutinar los esfuerzos lo que impulsa la creación el 9 de mayo de 1972 de la Sede Universitaria de Matanzas, bajo la dirección del Dr. Carlos Quintana Setién, como filial de la UH, y dentro de esta el Instituto Pedagógico. En este primer curso, más de mil estudiantes, la mayoría en cursos para trabajadores, se incorporaron a la educación superior matancera.
Estas cifras fueron en aumento ante los deseos de estudiar del pueblo de la Atenas de Cuba, y ya para 1974 se duplica el número de trabajadores iniciales. Luego en 1976 sobrepasaban los 200. También en esta fecha, gracias a la voluntad, y esfuerzos de los implicados, la filial original había evolucionado hasta convertirse en 3 centros nacidos de ese núcleo: El Instituto Pedagógico, la Facultad de Medicina y el Centro Universitario, la futura Universidad de Matanzas.
Por esta razón otro día 9, pero de marzo, se decide trasladar la sede desde la calle de Medio, para la antigua Escuela Militar “Camilo Cienfuegos”, en la Vía Blanca a Varadero, en el Km. 3½, para posibilitar mejores condiciones y el crecimiento que no se detendría.
Poco importó que el centro no hubiera sido creado como universidad, o los desafíos de estar en la periferia de la ciudad. Lo cierto es que alimentado de sueños y voluntad, la una vez filial fue ganando logros y distinciones.
En mayo, pero de 1982, le fue otorgado el nombre “Camilo Cienfuegos” para acompañarla a través de sus cambios con el ejemplo de aquel de la eterna sonrisa.
Luego, por sus avances reconocidos a nivel nacional, a partir de 1985 fue un Instituto Superior Agroindustrial, y ya para 1992 era una Universidad por derecho propio que entró en el segundo milenio con filiales en 13 municipios, con la condición de Universidad Certificada que es otorgado por la Junta Nacional de Acreditación de Cuba y considerada una de las 5 mejores de Cuba.
Pero los cambios son necesarios y el 2014 trajo consigo un proceso de perfeccionamiento y de integración, quedando nuevamente como Universidad de Matanzas, con las filiales Camilo Cienfuegos y Juan Marinello Vidaurreta, además de sumar la Facultad de Cultura Física, antes perteneciente a la Universidad de Ciencias de la Cultura Física y el Deporte “Comandante Juan Manuel Fajardo”.
Hoy, en medio de un proceso de acreditación de su condición de certificada, la Universidad de Matanzas se alza como baluarte de la educación y la sociedad matancera.
Los 54951 profesionales, de ellos 1406 extranjeros de 59 países, que han recibido el título en sus aulas, representan el impulso de la provincia por estos días, mientras motivan a sus hijos a reeditar la aventura en el campus matancero.
Son esos 7689 que se forman hoy en 46 carreras universitarias de ciencias sociales, técnicas, agronómicas, económicas y pedagógicas los que tienen en sus manos el bello futuro de una universidad que se alza frente al mar y sobre la ciudad.
En este mayo trabajadores y estudiantes están llamados a recordar la historia y glorias pasadas, a enseñársela a las nuevas generaciones, esas expectantes de futuro, y a soñar en grande por el brillo y el saber.
Esta universidad que nació con la primavera solo un destino posee: florecer con fuerza e ímpetu cada año, hasta convertir a la Atenas de Cuba en un jardín de profesionales consagrados a la provincia que les dio la luz.
La educación superior en Matanzas cumple este 9 de mayo 45 años y la mejor manera de celebrarlo es apostando por más.
Tomado del Semanario Girón
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