El 12 de octubre de 1693 mediante la misa oficiada por el obispo, Diego Evelino de Compostela, oficialmente queda constituida la nueva urbe española en Cuba que llevó por nombre San Carlos y San Severino de Matanzas.
Ciudad neoclásica por excelencia, con una estrecha analogía entre sus notables monumentos y su grandioso escenario natural único y relevante. Engalana su vida que transcurre aparentemente tranquila con fuentes de distintas épocas y monolitos de su histórica cultura. El Parque de la Libertad donde eternamente sus asiduos hacen citas para reuniones, esparcimiento, recreación o para dar lugar a la novedad del siglo que transcurre, “conectarse a la WIFI”.
Se engalana con la fuente “Leda y el cisne escultura realizada por el artista cubano Juan López Conde en 1952, con un peso aproximado a tres toneladas, dos metros de altura y concebida en bronce, adorna el centro histórico de la ciudad con 13 surtidores de agua, enchapada en mármol de Carrara. Que recrea de la mitología griega clásica, el romance del dios Zeus con la joven Leda que tuvo como resultado el nacimiento de la célebre Helena de Troya.
En la Venecia de América nace como fuente de discordia, criticada por algunos, defendida por muchos y un porciento guardó silencio.
Pero el hecho hoy es una realidad, la fuente de los Tres barrios adorna sin reparo la salida o entrada de la barriada de Versalles, al cruzar el centenario puente Lacret Morlot, a las márgenes de un destino turístico por su exquisitez.
La Atenas de Cuba vive sus mejores esplendores ya en un gran porciento renovada y hermosa, luego de trabajosas jornadas para la reanimación en el pasado 12 de octubre abriga también en el citadino barrio de Peñas Altas donde luce en todo su furor el parque de La Fraternidad con su circular fuente.
Atraídos por sus encantos y sin percibir el riego de no regresar a sus lugares de destino, se detienen moradores y transeúntes que hacen de este vital lugar a la sombra de los frondosos árboles que lo embellecen. Un sitio ameno y vivo ya sea para el romance, o para abrir las puertas de la urbe a quienes llegan de otros territorios con la idea de ser recibidos por la ciudad donde el agua del pompón retiene en ella a quien le prueba.
Su imagen más cercana











