
Hace 17 días que Osvaldo Reyes solo sabe de los suyos a través del teléfono. Desde el 29 de enero partió junto a sus compañeros rumbo a la capital del país. Osvaldo dirige una brigada de linieros de Etecsa de la provincia de Matanzas. Su misión consistió precisamente en laborar 12 horas diarias para que los afectados por el tornado que azoló varios municipios habaneros también lograrán comunicarse con los suyos, en el más breve tiempo posible.
Su brigada, la que se ha ganado el epíteto de Los leones de Jovellanos, municipio matancero, marca la diferencia si de levantar postes caídos y restaurar líneas se trata. Su impronta como restauradores luego de un evento meteorológico abarca desde Pinar del Río hasta Guantánamo, como bien lo recuerda su chofer y operario de grúa Gregorio Reyes.

A pocas horas del fatal suceso en La Habana, partieron rumbo a la capital junto a otras dos brigadas de obreros yumurinos, 16 hombres en total, quienes han logrado en una jornada restituir hasta un kilómetro de conexión telefónica.
La faena es agotadora sin dudas, el sol les golpea el rostro y calienta el casco que les protege, pero ser útiles les reconforta ante tantos días alejados de casa. Y aunque se trate de una fecha señalada, como bien pudiera ser un 14 de febrero, se saben recompensados por el cariño que les profesan los vecinos que aprecian tal sacrificio. Por eso resulta habitual el buchito de café y las palabras de aliento y gratitud.
Quizás por ello aunque Jesús Enríquez González presentó su jubilación, y hasta recibió un reconocimiento por sus 38 años de servicio, no dudó en alistarse en esta, quizás, su última campaña como operario de Etecsa, ante un evento meteorológico.

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