Jueves , 21 noviembre 2019
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Matanzas, ciudad de ríos y puentes

Quienes viven en Matanzas perciben sus puentes como parte de la cotidianidad y de esa propia esencia de los citadinos de la urbe tricentenaria.  Y todo por la condición de ciudad de ríos, donde se hacen más que necesarios para la vida en todos sus ámbitos.

Extasiarse con el río que corre bajo sus estructuras, invitar a un amigo a recorrerlos a pie, dedicarle versos, canciones, o una fugaz instantánea al salir el sol o caer la tarde es de los placeres efímeros que provocan los puentes matanceros.

No hay otra ciudad en Cuba con más puentes que Matanzas: cinco centenarios, más otros 24 de mayor o menor importancia. Tres ríos principales atraviesan la urbe cubana: el San Juan, el Yumurí y el Canímar. Sobre los dos primeros, que cortan el centro de la urbe, se yerguen los de mayor historia.

Entre los puentes que sirven a la ciudad de Matanzas sobresalen el de La Concordia, el Calixto García, el Giratorio sobre el río San Juan, el Sánchez Figueras y el del ferrocarril sobre el Yumurí, todos con más de cien años en sus estructuras y sin apenas variaciones sustanciales en su tipología durante su explotación. La Atenas de Cuba se convierte así, en una ciudad con cinco de estas estructuras centenarias en activo, singularidad que no se repite en la nación ni tampoco en América. Solo se le acerca Oporto en Portugal, que posee tres.

El que más tiempo atesora es el de La Concordia, cuyas columnas constituyen símbolos de la ciudad de Matanzas. Construido en 1878, muy cerca de la desembocadura del Yumurí, es el primer puente de hierro de Cuba. El segundo lugar en antigüedad lo ocupa el Calixto García, “el de hierro” o “el de Tirry”, que fue concluido en 1897. La estructura metálica fue elaborada en Bélgica y lo más difícil fue su montaje.

En el año 1904 se construirían los otros dos viaductos centenarios de Matanzas, que permitirían desde entonces hasta la actualidad el paso de los trenes desde la ciudad hasta el puerto. El más asombroso resulta el Giratorio de hierro sobre el río San Juan.

El Sánchez Figueras, conocido también como “el de San Luis” o “el de La Plaza”, con 100 años en uso, es quizás uno de los más útiles para la vialidad interna de la urbe ya que une los barrios de Pueblo Nuevo y Matanzas. Podemos destacar también al más elegante de los puentes de Matanzas, el Antonio Guiteras, construido en 1951. Compuesto por tres arcos dobles de hormigón armado, tiene una longitud de 297 metros y una altura de más de 35 metros.

Asimismo, resalta el puente de Bacunayagua, considerado una de las Siete maravillas de la Ingeniería Civil en Cuba. Con 313,5 metros de largo, 16 de ancho y 110 de altura máxima, se construyó usando la técnica de hormigón mixto.

Los puentes forman parte del paisaje de la ciudad con casi una treintena de pasos por encima de los tres ríos que la atraviesan. Resaltan por su belleza en cuanto a diseño y majestuosidad, unen a diferentes barrios de la ciudad por encima de las aguas, y al mismo tiempo constituyen fieles testigos de la historia local.

Es imposible imaginar esta ciudad sin sus ríos y puentes. No ya desde la singularidad arquitectónica y de ingeniería sino desde el simbolismo cultural y de ese imaginario que desborda a los citadinos. Los puentes son una especie de apéndice de calles y barrios, que forman parte de ese todo que es Matanzas.

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Acerca de Eliane Táboas Merino

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Periodista. Graduada en la Universidad de La Habana. Corresponsal en Matanzas del Sistema Informativo de la Televisión Cubana.

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