Miércoles , 4 diciembre 2019
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Periodistas matanceros rendirán homenaje a Juan Gualberto Gómez

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juann-gualberto-gomez-ecurredEn el inicio de la Jornada provincial por el Día de la Prensa Cubana (14 de marzo), los periodistas que laboran en  Matanzas rendirán homenaje al patriota  Juan Gualberto Gómez y Ferrer el venidero 6 de marzo con una visita a sitios vinculados con la vida y obra de quien fuera además destacado periodista, y en ocasión de cumplirse 84 años de su fallecimiento, ocurrido el   cinco de este mes del año 1933.

Yirmara Torres Hernández, presidenta de la filial de la Unión de Periodistas de Cuba en Matanzas, declaró a TV Yumurí  que los trabajadores de la prensa visitarán la finca La Ignacia, lugar donde nació Juan Gualberto, colocarán ofrendas florales en el monumento erigido en Ibarra y también recorrerán el Museo Monumento al Esclavo Rebelde, en la localidad de Triunvirato.

Cuba recuerda la vida y obra de Juan Gualberto

  El  cinco de marzo Cuba  conmemora el aniversario 84 del fallecimiento del patriota Juan Gualberto Gómez, ocasión en la que  se rememorará su vida y obra en planteles educacionales   y otras entidades que llevan el nombre del patriota amigo de José Martí, y junto con éste iniciador de las acciones bélicas el 24 de febrero de 1895 que concluyeron con la liberación  del yugo español en 1898.

Especial significado tendrá la efeméride en el Museo Municipal de Unión Reyes Juan Gualberto Gómez Ferrer -130 kilómetros al sudeste de La Habana-, en la provincia de Matanzas, fundado el 16 de abril de 1982,  el cual incluye entre sus colecciones más valiosas  los objetos pertenecientes al patriota Juan Gualberto Gómez.

Ejemplar trayectoria

Con su ejemplar ejecutoria a lo largo de su vida, Juan Gualberto conquistó por derecho propio un sitio venerable en el altar de la patria.
Nació libre por la voluntad de sus padres esclavos Fermín Gómez y Serafina Ferrer, quienes compraron el vientre de la madre  antes  que llegara su hijo el 12 de julio de 1854, en la finca Vellocino de Oro, Sabanilla del Encomendador,
provincia de Matanzas –120 kilómetros al sudeste de Ciudad de La Habana–.
Arribó libre al mundo de barracones y cañaverales, pero en el patio de castigo de la hacienda sus ojos se llenaron con imágenes de sus hermanos negros uncidos, las manos apresadas y los pies descalzos, mientras las espaldas se les doblaban bajo el látigo del mayoral español.
Durante sus primeros diez años el niño fue asimilando aquella injusta realidad hasta comprender que para ser libre era menester mucho más que una carta de manumisión bajo un régimen colonial esclavista.
Siete meses después del inicio de la Guerra de Independencia — 10 de octubre de 1868–, el joven fue enviado a París para que aprendiera el oficio de carruajero,
ayudado por Doña Catalina,  dueña del ingenio donde  había nacido,  y los ahorros paternos.
En Europa Juan Gualberto conoció el pensamiento revolucio­nario francés, fue testigo  de las revueltas que condujeron a la Comuna de París, allí nació en él la
vocación periodística y creció la de político y  patriota abierto a nuevos horizontes  humanísticos.

Biógrafos destacan la influencia que Francisco Vicente Aguilera, vicepresidente de la República en Armas, ejerció en el emigrante cuando este le sirvió de intérprete en Francia, a donde el primero había llegado en procura de ayuda para la revolución en Cuba.
José Martí y Juan Gualberto se conocieron a finales del año 1878 y entablaron una amistad basada en  principios de rechazo a cualquier otra alternativa de separación de España que no fuera la plena soberanía de la patria.
Por sus actividades conspirativas, Gómez Ferrer fue deportado a España,  guardó presidio en Ceuta y se mantuvo firme en sus principios. En 1882, sin imposiciones
arbitrarias, fue liberado y se estableció en Madrid donde prosiguió su labor periodística y revolucionaria.
Cuando el endurecido patriota retornó a Cuba en 1890 se puso a las órdenes  de José Martí  para preparar la segunda etapa de la Guerra Necesaria en pos de la Independencia.
El historiador José Ramón González ha señalado que “… a partir de 1892, Juan Gualberto se convierte en el hombre de confianza de Martí en Cuba. Tendrá en sus manos los hilos conspiradores y dará a conocer sus dotes de astucia,
inteligencia y fidelidad”.
Por su parte, el investigador Raúl Rodríguez la O  subraya que Martí reconoció en Juan Gualberto ”… al hombre capaz, confiable, que arrastraba gente y a quien la masa negra cubana seguía; de ahí que lo eligió como su representante y
del Partido Revolucionario Cubano en la amada patria”.
El 23 de febrero de 1895, Juan Gualberto partió hacia la finca La Ignacia, en las afueras de la ciudad de Matanzas, sitio de reunión de  complotados en un levantamiento armado, para desde allí dirigirse a la cercana localidad de Ibarra,
donde al día siguiente darían el esperado grito libertario, simultáneamente con otros lugares del país.
Pero la acción de Ibarra fracasó. Juan Gualberto fue apresado y una vez más deportado a Ceuta, en esta ocasión con una condena de 20 años de destierro por el delito de rebelión.
Aunque  alejado de los escenarios de combate en su patria, el espíritu rebelde del mulato culto no se amilanó y se dedicó a lo que desde siempre lo inclinó su vocación: Ayudar a sus compañeros de cautiverio.
Por el fracaso momentáneo del 24 de febrero, Juan Gualberto sufrió muchas críticas. En su defensa salieron varios cubanos dignos como Julio Sanguily: “Veo la infamia que con Ud. se comete… El único hombre que realmente reúne las
condiciones para sustituir a Martí es Juan Gualberto. Sí. ¡Usted, y sólo Usted! Valor, gran inteligencia, sobrada instrucción y gran práctica en las cosas de este mundo… sólo en su contra en esta sociedad, hoy tan corrompida, hay una cosa, su color”.
Con la caída en combate de José Martí aquel aciago 19 de mayo de 1895, en Dos Ríos, las riendas políticas de la Revolución cubana transcurrieron por senderos tortuosos, que confluyeron en la intervención norteamericana en la contienda frente a España con la intención implícita de anexarse a Cuba y adueñarse de otros de sus territorios coloniales.
La historia nos recuerda cómo el naciente imperialismo norteamericano logró su propósito de intervenir oportunistamente en la guerra hispano-cubano y tras la
capitulación española introdujo condicionamientos que para los verdaderos patriotas, como Juan Gualberto, eran inaceptables.
Durante la pseudorrepública, Juan Gualberto mantuvo una actitud cívica e intransigente frente a las imposiciones imperialistas, fue congresista y fundador del diario Patria en 1925 e integró la Academia de la Historia de Cuba.
El anhelo de Juan Gualberto, el mismo de Martí y Maceo y de todos los verdaderos independentistas cubanos,  llegaría finalmente el primero de enero de 1959, no por concesión ni dádiva, sino obtenido al filo del coraje de una tropa que había  iniciado  acciones en 1868 y en sucesivos relevos generacionales conquistó para su patria la libertad entera. (Fuentes consultadas Ecurred)

 

Acerca de Roberto Pérez Betancourt

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Licenciado en Periodismo en Universidad de La Habana. Profesor periodismo Universidad Matanzas. Graduado en Administración de empresas. Diplomado en Psicología pedagógica

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