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¿Qué pasa con la pesa?

Ayer el programa humorístico Vivir del cuento, lanzó sus dardos de humor inteligente hacia un problema cotidiano sin soluciones inmediatas: el pesaje de los productos que se adquieren en las distintas redes comerciales del país.

Entonces pensé en mi vecina Yanara Alfonso, quien realiza las compras de alimentos, y en ocasiones de regreso al hogar no solo trae viandas, hortalizas o especias, también la preocupación de haber sido timada en el pesaje de los productos, y por ende, en el precio pagado por ellos.

Y es que en estos tiempos difíciles que vivimos, resulta aún más difícil congeniar los intereses del consumidor y el expendedor, extraña circunstancia, porque debiera primar la satisfacción del primero, no su angustia.

En ocasiones notamos con cuanta pericia ciertos vendedores “manipulan” las pesas, casi sin mirar, con dominio absoluto, donde el error casi siempre perjudica el bolsillo del cliente.

Hace unos días escuchaba a una señora, tras confirmar el pesaje de sus mandados en otro establecimiento, respirar con alivio porque solo le faltaban unos gramos. Así de simple, como si el dinero cayera del cielo, y como si al comprar alimentos ofendiéramos a alguien, o quizás los vendedores se creen en derecho de establecer algún tipo de impuestos.

No todos los vendedores cobran libritas de más, pero tras un mostrador se cometen muchas pifias. Los clientes nunca pasan un billete de 10 pesos por uno de 20, sin embargo, he escuchado a muchos expendedores casi alardear de las traquimañas que pueden hacerse con una pesa.

Las regulaciones para proteger al consumidor muchas veces no son más que un viejo papel en un desvencijado mural. Los timos en el pesaje se han hecho común, y abarca todas las formas de comercialización, sean estatales o no.

Por el televisor observamos un mensaje donde una señora verifica su pesaje en un establecimiento aledaño a donde realizó la compra, en otro, un administrador solícito acude ante las dudas de otra compañera. Bien sabemos que la realidad es más rica, que los vendedores no siempre presentan buenos modales, y los administradores no siempre están cuando se recurre a ellos.

Otro aspecto preocupante resulta la calidad de algunas pesas, dado que nada es eterno, pero al parecer, las empleadas en establecimientos se han construido para burlar al tiempo, y sabemos a quien más…

Las balanzas mecánicas destacan por su precisión, mas las actuales necesitan de mantenimiento y en algunos casos de reemplazo.

A los avatares diarios de los hombres y mujeres que realizan compras debemos agregar que por esa vía se escapa el 33% de su salario, como advirtiera el periódico Granma hace unos días.

Debieran existir documentos visibles que determinara el estado técnico de las balazas; plegables que orientaran la manipulación eficaz de estas y los más importante, medidas enérgicas contra quienes incurren más de una vez en esta situación, porque, o no presentan la idoneidad para prestar servicios en un establecimiento comercial, o se apropian del sudor ajeno impunemente.

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Acerca de Arnaldo Mirabal Hernández

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Después de tanto deambular sin rumbo fijo, descubrí que el Periodismo era mi destino, hacia él me encomendé, desde entonces transpiro y exhalo palabras mientras sufro ante la cuartilla en blanco…no hay más bella forma de morir-viviendo....

Un comentario

  1. Juan Carlos Subiaut Suárez

    Arnaldo:
    Buen artículo sobre el pesaje y las pesas, muy relacionado con el tema del programa de Pánfilo de ayer.
    Hace unos días publicaron un artículo sobre la sustitución del patrón en uso del kilogramo, llamado Grand K, por uno más preciso, relacionado con la constante de Planck. Al pie comenté lo siguiente, que aquí reproduzco
    “Le sugiero a los ilustres académicos de la 26.ª Conferencia General de Pesos y Medidas, a la Oficina Internacional de Pesas y Medidas y en especial al señor Thomas Grenon, director general del Laboratorio Nacional de Metrología y Ensayos de Francia, mencionado en el artículo, que se lleguen por nuestras bodegas de comercio, establecimientos estatales y privados (placitas y carretilleros) para “capacitarlos” en la multitud de equivalencias que tiene su kilogramo, ni Grand K ni vinculado a la Constante de Planck, todas ellas relacionadas con la “necesidad” del “pobre” vendedor de estafar al comprador. Estoy seguro, si no regresan siquiátricos, que cambiarían sus definiciones al respecto”.
    16 noviembre 2018 a las 15:12

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