Livia se levanta cada mañana bien temprano. Después del desayuno organiza la mochila con los libros de su alumno. El viaje es de siete kilómetros y el transporte siempre resulta un problema, el precio mínimo del pasaje es impredecible el máximo nunca baja de diez pesos.
Ella toca a la puerta y la madre agradecida la recibe con un café humeante. Despertar a Ofreirys no es tarea fácil y vestirlo mucho menos. Ambas lo ayudan a sentarse en su silla de ruedas, le abrochan la pañoleta roja y lo llevan hacia la mesa del portal. Él por su parte no demora en sacarle la punta al lápiz y abrir su libreta.
Livia Pér
ez Mederos es una maestra ambulatoria Licenciada en Oligofrenopedagogía con 36 años de experiencia en la labor. Su trabajo incluye ir a las casas de sus alumnos que por su condición no pueden asistir a la escuela e impartirles las clases diferenciadas.
Ofreirys, el niño de esta historia, está diagnosticado con discapacidad intelectual por trastornos motores y del lenguaje, y de etiología congénita, además presenta una parálisis cerebral, hemiatrofia derecha y dilatación ventricular. Nuestro país le garantiza educación y rehabilitación sin !costo alguno!.
El “Toti” como suelen llamarle sus familiares y amigos ya lee, suma, resta y tiene facilidad para comunicarse con los que le rodean. Pero lo más importante es que quienes lo conocen, no sienten lástima porque es un niño como otro cualquiera e incluso, con sus limitaciones, más inteligente.
Como Livia hay miles de profesores en el país que cumplen con el deber de educar a sus estudiantes bajo las condiciones que sean. Sin aspiraciones materiales, solo con voluntad, amor y la seguridad de que su obra es, uno de los mayores ejemplos de profesionalismo y humanidad que existe en el mundo.
(Boris Luis Alonso Pérez)
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