Martes , 11 diciembre 2018
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Un Fortín matancero que ilumina a los dos años de creado como editorial privada

Yo soy absolutamente un artista del libro”. Sostiene Rolando Estévez, propietario de la primera Editorial privada cubana de estos tiempos.

rolando-estevez-el-fortinEs un hecho asentado entre el matancero  que cuando se edificó  la plaza del  Vigía, próxima al sitio fundacional de esta ciudad de los puentes y los ríos, se cometió la “pifia” de construir un fortín de cantería y madera, sin sospechar que a la larga sucumbiría ante el natural crecimiento de la urbe. El llevado y traído “contrasentido”, hoy asiste a una suerte de caprichosa resurrección, consagrado en faro, torre  de puertas abiertas o simplemente: El Fortín.

A solas con el guardián de El Fortín.

Como es de esperar para  quienes apuestan por  fundar y mantener durante ya dos años, y con apasionado deleite, la primera editorial privada en la Cuba del siglo XXI,  Rolando Estévez  manufactura sus obras casi en solitario con perfecto conocimiento de  cómo tentar el  goce de la vista y el intelecto.

Sin embargo, como reconoce desde  un espeso café mañanero que inunda  la sala de su casa, Estévez se muestra consciente de  que el empeño  puede convertir sus ahorros en agua y sal, si la propuesta no es bien recibida;  aunque no es menos cierto, le asisten 30 fructíferos años de experiencia y eso, le hace sonreír, más no maliciosamente.

Es que soy  absolutamente un artista del libro, no te miento, cuando dejé Vigía me sentí como una marioneta a la que le cortan los hilos, pero; afortunadamente, no me enredé en ellos y en el extranjero surgieron los primeros libros. Tengo una necesidad muy grande de presentar ante el mundo mis puntos de vista como editor y artista, porque  existen muchas obras cubanas que deben ser mostradas en esta forma de libro-arte.”

P: ¿Y cuál fue la reacción de las autoridades del Instituto del Libro cuando presentó la idea que, oficialmente se denomina Proyecto de Editorial de Artista?

R: Pues fue algo muy lógico, salgo de Vigía e inicio la vida de El Fortín, no hubo reparos de ninguna índole porque es que nunca he dejado de hacer libros, es cierto que a veces no puedo hacer una tirada de 50 ejemplares, pues entonces hago libros únicos como los que se exhiben ahora en la sede de la Asociación de Artesanos Artistas de nuestra ciudad.

P: Cuéntanos de la  Feria Internacional del Libro de La Habana y de  compartir lugar con otra editorial cubana privada.

R: Con La Ínsula Barataria compartí los días de feria  en la fortaleza de San Carlos de la Cabaña y realmente se sentí muy bien por la acogida y el interés que suscitaron las editoriales. Fue una invitación del Instituto del Libro y por suerte no tuve que pagar ni el stand ni la estancia. Es indiscutiblemente un gesto de confianza de Zuleika Román y por suerte fue un éxito rotundo por el nivel de personalidades que nos visitaron, por el interés  incluso, de otras editoriales de que El Fortín asista a otros espacios fuera de Cuba. Disfruté que El Fortín llegase a la feria de La Habana y que el mundo lo aceptase. Me da una confianza en que tengo todavía fuerzas intelectuales y físicas para afrontar una cosa tan difícil como una pequeña editorial.

P: ¿Y esa transición desde Vigía al El Fortín, fue algo natural?

R: Fue algo que surgió de una forma lógica, muy orgánica. Terminando mi trabajo en Vigía, comencé con El Fortín. Yo estaba de visita en La Florida, una visita algo extensa  y allí comenzaron los primeros libros de El Fortín, en casa de mi hermana. Allí también surgió El Faro, que identifica a la editorial porque mi cuñado tiene una interesantísima colección de faros del mundo. Y me decía: no soy de Vigía y mirando esos faros, me alumbra uno en particular.

P: ¿Hasta qué punto es una necesidad hacer libros manufacturados, es decir, libros arte?

R: Yo tengo la necesidad absoluta de hacer libros, la necesidad de brindarles libros a públicos, a instituciones a coleccionistas para que conozcan cuáles son mis inquietudes como editor. Como editor,  porque soy un editor diseñador. Por ejemplo yo tengo la necesidad, ahora, de que el mundo conozca de la importancia del movimiento de la poesía cubana desde el siglo XIX que es muy fuerte y que comienza con La Avellaneda, con un corte en Damaris Calderón, pero en ese lapso de casi dos siglos hay un interés muy fuerte por la poesía femenina cubana por el hecho de la diáspora. Se trata de Damas cubanas, una heróica lealtad, una antología que recoge a nuestro juicio, los compiladores somos Laura Ruiz y yo, lo más importante de la poesía femenina cubana. Pero hay que reconocer que soy un editor y el público ha de conocer mi punto de vista.

P: ¿El Fortín necesita nuevos empleados o continuará casi en solitario?

R: Con cierta solvencia es posible que incremente sus integrantes, de hecho ya tenemos a una compañera artesana, excelente que ha resistido mis embates artísticos y sí, ya contamos con la grata presencia de Laura Ruiz quien le incorporará a El Fortín esa prestancia y elegancia con la que siempre he soñado. Creo que de  hecho nos preparamos pacientemente para empeños mayores, pero siempre a favor de hacer del libro, arte.

Un faro se ancla a la matanceridad.

Mientras se soluciona en Matanzas, su ciudad natal, el domicilio oficial  de El Fortín, Estévez no deja de asombrarse día a día, como él prefiere y,  con la paciencia de un escriba con  alma de  diseñador, atesora  y amasa un catálogo tan exigente y exquisito que  quizás bastasen más de una vida para consagrarlo, aunque no pocos coterráneos  apuestan y desean  muchos años y éxitos a la  pródiga artesanía  de El Fortín.

Rolando Estévez es un conocido escritor y artista plástico que se desenvuelve en diversos medios: el dibujo, la poesía, la instalación y performance, la escenografía y la creación y el diseño de libros artesanales

 En los Estados Unidos, ha realizado importantes presentaciones y talleres sobre el diseño, arte y culturas cubanos, así como sobre su propia obra, en diversas instituciones culturales y docentes, como la Universidad De Paul en Chicago, la Universidad de Michigan, la Universidad Internacional de La Florida, la Universidad de Boston, la Universidad de Missouri, la Universidad de Houston, el Repertorio Español de Nueva York, y la Universidad del Sur de California.

 Entre las principales distinciones recibidas por Rolando Estévez destacan el Premio Nacional de Diseño del Libro en 2010, el Premio Nacional Especial de Teatro Omar Valdés en 2012 y la Distinción Hijo Ilustre de la Ciudad otorgado por el Gobierno Municipal de Matanzas en 2012.

Entre 1985 al 2013 ha diseñado y producido más de quinientos libros totalmente artesanales para Ediciones Vigía de Matanzas. Los libros creados por Rolando Estévez se conservan en bibliotecas de renombre internacional: la Biblioteca Británica, el Museo Atlántico del Arte, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, además de en bibliotecas de diversas universidades en Estados Unidos, Canadá, México y otros países americanos.

 Actualmente Estévez se dedica a la elaboración de libros de ediciones limitadas y de libros únicos para su nueva editorial, Ediciones El Fortín, los cuales ya gozan de fama internacional por su singular belleza y poética cultural.

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