
El Parque René Fraga arribó este 2019 a sus 90 años de construido, cada años sus predios funge como trocha en los carnavales, por lo que se hace necesario llamar la atención sobre su cuidado.
Empiezan los carnavales y los kioscos surgen de la noche al día en el nonagenario parque René Fraga, sitio emblemático de la ciudad, y joya arquitectónica de Cuba.
Sin dudas se trata de una de las trochas más afamada de la urbe en tiempos de carnaval, adonde confluyen matanceros de todos los rincones, pero en detrimento del estado constructivo del lugar.
Justo antes de instalarse los kioscos a alguien se le ocurrió pintar el suelo para orientar a los expendedores de donde instalar sus estructuras.
Lama la atención que según palabras de estos vendedores, nadie se les acercó para hablarle sobre la importancia de proteger el parque.
Si bien en un recorrido de un equipo de TV Yumurí se apreció cierta pulcritud en el lugar, vale destacar que aún no han empezado las ventas, aunque llama la atención la ausencia de cestos o de un baño público.
Los árboles ya sufren el maltrato, lo que se agudizará con el humo y la inconsecuencia. A ello se suma la grasa que destilan los alimentos elaborados y que termina como marca imperecedera en el suelo. Los grandes equipos de distracción también dañan el entorno.
El parque René Fraga representa un símbolo para los matanceros, justo este año arribó a sus 90 primaveras, mas siempre que llega el carnaval se resiente su estructura, por lo que urge llamar la atención sobre su cuidado.
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