A su paso por nuestra ciudad una estrella nos anunció que sería una noche para recordar. Dentro de pocos instantes llegaríamos al mismísimo paraíso. Un sitio rodeado de naturaleza, bañado por las márgenes del Río Yumurí y bendecido por la armonía de sentimientos que lo componen. El Seminario Evangélico de Teología nos invitaba a disfrutar, por segunda ocasión, de su hospitalidad.
Con la cámara y el micrófono en mano, nos dispusimos a trabajar. El objeto de nuestra cobertura televisiva era llevar a las pantallas la celebración por el 69 cumpleaños de la institución. Una misiva que nos obligaba a no perder detalles y estudiar la historia del Seminario.
La educación y amabilidad de los protagonistas de la fiesta señalaban un camino poco usual en nuestro paso por otras instituciones. Era el factor alegría, complemento directo de amor entre hermanos, amigos y recién conocidos en las aulas.
La mayoría peinaban canas, a mi parecer, sinónimo de la sabiduría que regalaban a los presentes por medio de anécdotas y enseñanzas adquiridas décadas atrás. Allí abrazamos cada palabra como un regalo de vida.
Pasadas las horas anduvimos de la mano del rector de la institución, Carlos Emilio Ham Stanard, por las rutas de la historia del Seminario.
“El Seminario Evangélico de Teología de Matanzas se fundó en el año 1946, como un concilio del Consejo Cubano de Iglesias Evangélicas en 1941.Los líderes de las iglesias en ese momento llegaron a la conclusión de que era importante que todo el proceso de preparación de los futuros pastores fuera desde el punto de vista ecuménico, es decir, agrupado en diversas iglesias.
Nosotros tenemos en Cuba varios Seminarios de Formación Bíblico Teológica que son lo que llamaríamos denominacionales, cada iglesia tiene su propio seminario.
Lo que es único en este Seminario de Matanzas es que es ecuménico interdenominacional. Por este lugar en estos casi 70 años de vida han pasado estudiantes, yo te diría que de más de 20 denominaciones, confesiones o iglesias distintas.
Vale destacar además el carácter diverso de esta institución, primero por su perfil interdenominacional. También lo es porque desde sus inicios estaba concebido para que vinieran a estudiar alumnos de otros países de la región, en esa década de los años 40-50 vinieron estudiantes de Centroamérica y se formaron aquí como nuevos pastores y en todo este tiempo hemos tenido un intercambio muy intenso con el exterior, tanto de educandos como de profesores.
Tenemos, además, excelentes colaboración con otras instituciones de formación. En nuestro Seminario, no son solamente teólogos y teólogas, los que imparten las enseñanzas, también tenemos profesores de la universidad, por ejemplo de la de aquí de Matanzas.
Contamos con el Instituto Superior Ecuménico de Estudios de Ciencias de la Religión en La Habana. Allí tenemos educandos de casi todas las religiones cubanas. Incluso escolares que no son creyentes y profesoras y profesores de la Universidad de La Habana, aunque no pertenecen a las iglesias.
En resumen, en nuestro Seminario, incluyendo el instituto en La Habana y demás centros de formación fuera de estas dos provincias, tenemos gran diversidad y riqueza de intercambio de ideas y de experiencias, no solo entre las diversas denominaciones cristianas sino también con la participación de personas de otras religiones”.
Qué programas comprende el proceso de enseñanza – aprendizaje desarrollado en el Seminario
“Nuestra enseñanza se divide fundamentalmente en programas residenciales, semiresidenciales y no residenciales. En los programas residenciales tenemos 16 estudiantes que viven en el Seminario, algunos de ellos sorteros y otros casados que conviven con sus familias. Ellos cursan tres niveles diferentes, Bachiller en Teología, Licenciatura en Teología y la Maestría.
En el caso de los semiresidenciales tenemos esta semana, el primer encuentro de lo que llamamos la Escuela de Diaconía, es decir, una escuela de formación para el servicio.
Es importante recordar que las iglesias miembros del Seminario son de mente y práctica abierta, no limitan su trabajo a lo que llamaríamos las cuatro paredes del edificio, se extienden hacia la comunidad. En ellas existe una preocupación no solo por los servicios litúrgicos o por los cultos, sino también por salir a la comunidad y ayudar sobre todo a las personas con mayor necesidad.
Tenemos otros programas de enseñanza, donde profesores y profesoras salen de Seminario Evangélico de Teología a impartir cursos de extensión en provincias como Holguín”.
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