Jueves , 16 agosto 2018
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El presidente Trump y las coreas en guerra, ¿próximas a la paz real?

corea ee uu Donald-Trump-Kim-jong-unLas dos coreas, la del Norte y la del Sur -como suelen llamarlas los medios de difusión de todo el mundo para abreviar sus nombres-, permanecen en guerra en términos oficiales, aunque solo de vez en cuando se disparen algún que otro cañonazo; o los del sur, con la omnipresencia estadounidense, organicen maratónicos ejercicios bélicos en exhibiciones de fuerza y tecnologías abiertas a la gran ventana mundial, y en particular  a la de su vecino norteño, que se asoma, pero no parece impresionarse, y para demostrarlo igualmente acude al escenario de pruebas coheteriles, y hasta ha disparado algún que otro artefacto de ese tipo con pretensiones de que lleguen lejos…

Esta situación se ha sucedido con numerosas variantes desde que en 1953 ambas naciones se separaron después de una prolongado confrontación bélica, en la que, directa o indirectamente, intervinieron otras naciones, ayudando a las partes de sus respectivos intereses geopolíticos… y económicos.

Especial connotación han tenido los Estados Unidos de América. Aunque muy lejos en la geografía,  plantaron bandera de residentes permanentes en Corea del Sur y suelen aparecer como protagonistas de todas las incidencias, favorables o desfavorables.

Por eso no asombra que en la actualidad, tras el publicitado acercamiento e de los mandatarios de ambas coreas, el señor Donald Trump haya anunciado con bombo y platillos que su reunión prevista con el líder de la República Popular Democrática de Corea (RPDC), Kim Jong-un, “ podría ocurrir en las próximas tres o cuatro semanas”, según afirman agencias de prensa acreditadas.

Esas fuentes recuerdan que  en días pasados Trump  había indicado que el histórico encuentro se celebraría a principios de junio, o quizás un poco antes, y que se discutían dos o tres lugares posibles para llevarlo a cabo.

En este contexto, la prensa mundial siempre subraya el acontecimiento que encendió la chispa noticiosa: La reunión Cumbre entre el Presidente del Partido del Trabajo de Corea, (PTC), Kim Jong-un, y el Presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, en el pabellón denominado Casa de la Paz,  precedido por una sobria, pero dinámica ceremonia protocolar de bienvenida efectuada en las inmediaciones del lugar del encuentro, ubicado en la llamada Zona Desmilitarizada.

En realidad la noticia ha sido aplaudida en el mundo entero, habida cuenta la larga confrontación entre las dos naciones que se reparten la península coreana desde el final de la Segunda Guerra Mundial, y la correspondiente división de las familias, con todo el drama que esto implica a través de casi siete décadas.

Pero no nos anticipemos a los campanazos.

Las palabras del señor Trump en realidad siguen alimentando la fama que se ha ganado como usufructuador de éxitos inmerecidos, cuando suele atribuirse avances domésticos o internacionales en materias de economía, concordia y acercamientos, al extremo inaudito de que un grupo de alabadores lo han propuesto para el Premio Nobel de la Paz de este año.

No se trata de un chiste. En realidad un grupo de dieciocho congresistas republicanos propusieron de manera formal al presidente, Donald Trump como candidato al premio Nobel de la Paz por su esfuerzo en la desnuclearización de Corea del Norte, lo que afirman en  carta enviada al Comité del premio Nobel de la Paz en Oslo (Noruega).

Por supuesto,  la proposición ha suscitado innumerables rechazos mediáticos, sobre todo de quienes critican forzar la paz desde la fuerza de la guerra.

Pero cualquier cosa puede suceder. Recordemos que en 2009 el exmandatario Barack Obama se convirtió en el primer presidente en ejercicio en recibir el señalado galardón, ocasión en la que agudos observadores dijeron: “Ya se lo dieron, ahora gáneselo”. Partiendo de esa experiencia,  a Trump habría que exhortarlo a ganárselo antes de que se lo regalen.

Recientemente de acuerdo con la farándula reporteril,  el multimillonario rubio  presidente  decidió no ir a la tradicional cena con los corresponsales de la Casa Blanca y se fue a la localidad de Washington, en Michigan,  donde  aprovechó el tema de actualidad: las coreas. Allí afirmó,  sin ruborizarse, que  su cita con el líder norcoreano va a ser muy importante al estar relacionada con la desnuclearización de la península coreana

A seguida dijo el señor que se sienta en la oficina oval de la Casa Blanca: “…pero veremos cómo va, puedo entrar, puede no funcionar, y me voy”. Y el mensaje quedó claro para quienes traducen sus actitudes comunes: si no logra sus objetivos, simplemente se marchará de la cita anunciada.

La cadena CBS News ha difundido que  fuentes de la administración de Trump  le informaron que Mongolia y Singapur son los dos sitios finales bajo consideración para acoger la cumbre entre los presidentes de Estados Unidos y Corea del Norte, de la cual aún no se anuncia una fecha exacta.

La capitalización de la probable paz intercoreana es sin dudas un objetivo político de Trump, quien ha dicho “¡La guerra de Corea terminará! Estados Unidos y toda su grandiosa gente deberían estar muy orgullosos de lo que está ocurriendo en Corea”. Lo escribió e uno de sus clásicos  tuit sobre la cita celebrada  en la aldea fronteriza de Panmunjom entre los líderes coreanos.

  Por supuesto, no escapa a la opinión pública que  el mensaje del Presidente estadounidense es una  forma de darse crédito por el proceso que tiene lugar entre los dos países que  se mantienen formalmente en guerra 65 años después de la firma de un armisticio para el cese de las hostilidades.

El hecho real es que  Kim y Moon has rubricado un acuerdo en el que afirman que desean  firmar un tratado de paz para finalizar antes de culminar el año. También se comprometieron a buscar la desnuclearización total de la península de Corea y la reducción paulatina de los arsenales para bajar la tensión militar.

¿Será? Ojalá y suceda. Pro recordemos que todo ha de pasar a través de la mirada interesada de un rubio con pretensiones de emperador romano.

Acerca de Roberto Pérez Betancourt

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