A los 76 años de edad, Joe Biden, exvicepresidente de EE.UU. en tiempos en los que gobernaba Barack Obama, ha relanzado su antigua aspiración a la candidatura presidencial (lo intenta desde 1987) para las elecciones de 2020 – hasta ahora la número 20 de los afiliados al Partido Demócrata- con la intención de reemplazar al republicano multimillonario Donald Trump, cuya popularidad sigue descendiendo entre los votantes de su país.
Considerado integrante de la corriente centrista de su Partido, Biden quien debutó como senador a los 26 años de edad, en esta fecha recibe el favoritismo de los analistas para ganar el boleto demócrata a la disputa del trono. El segundo en popularidad es el también añejo Bernie Sanders, primero en anunciar su intención de luchar por la candidatura demócrata para el año venidero sobre la base de una plataforma más a la izquierda.
Las aspiraciones de Biden estaban en suspenso hasta que el jueves último se decidió a publicar en su cuenta de Twitter, junto con un vídeo reproducido por agencias de prensa y otros medios en Internet: “Los valores fundamentales de esta nación… nuestra posición en el mundo… nuestra democracia… todo lo que ha hecho América está en juego. Es por eso por lo que hoy anuncio mi candidatura para la presidencia de Estados Unidos”.
La hoja de vida de Biden explica que nació en 1942 en Scranton (Pensilvania) en el seno de una familia católica de origen irlandés. Debutó joven en los trajines de la política estadounidense, donde acumuló experiencias en el campo de las relaciones exteriores, y también ha sumado un largo historial de decisiones y participaciones que lo tornan un candidato controversial, en relación con sus rivales más jóvenes, incluido Pete Buttigieg, de 37 años de edad, (hoy tercero entre los favoritos a la nominación, según encuestas) del considerado por expertos como “la meteórica sorpresa demócrata, que rompe todos los esquemas”, especialmente por ser gay declarado, religioso, veterano de Afganistán, altamente calificado en universidades de prestigio y políglota.
Pero retornemos a Biden, cuyas aspiraciones tropiezan hoy con su acostumbrada manía de ser “demasiado cariñoso” en sus acercamientos sociales ante las damas, lo que le ha traído varios contratiempos, pues algunas mujeres lo han acusado públicamente de haberlas tratado en forma inapropiada, tocándolas con excesiva confianza. Se trata de un político que gusta de besar y abrazar, lo que no siempre es bien tomado por el público, y en particular por las muchachas de todas las edades que pueden sentir un poco acosadas sexualmente, y esto, amigos míos, es muy peligroso en el contexto político estadounidense donde los reporteros amarillistas están a la casa de cualquier desliz para escribir 20 cuartillas y desbaratarle la carrera al más casto de los besucones.
En respuesta a las críticas y observaciones que ha recibido por su excesiva cortesía hacia las damas, como la de la presidenta de la Cámara de Representantes, la veterana demócrata Nancy Pelosi, Biden publicó un video en el que dice: “Las normas sociales están cambiando. Lo entiendo, y he escuchado lo que esas mujeres están diciendo”…Siempre he tratado de conectar con la gente, pero seré más consciente en el futuro a la hora de respetar los espacios personales”, añadió.
Lo cierto es que Biden no es nuevo en esto de aspirar a la candidatura presidencial. Quienes han seguido su trayectoria recuerdan que en 1987, cuando era senador por el estado de Delaware, se lanzó en busca del boleto en las primarias pero tuvo que abandonar temprano debido a una acusación de plagio en la Escuela de Derecho, suceso que él negó rotundamente, pero le costó perder la ilusión.
Más tarde, en 2008, Biden intentó retornar al ruedo pero fue abatido muy pronto por los aspirantes Obama y Clinton. La historia dice que en 2016 lo pensó de nuevo, pero no llegó a externar sus deseos de ser candidato a la presidencia, lo que de cierta forma le fue recompensado con dos períodos detrás del trono, como vice del histórico Barack.
Los biógrafos de Biden recuerdan que en su vida ha habido momentos trágicos de los que se ha sabido reponer, como cuando perdió a su esposa y a su hija en un accidente de tráfico, y más recientemente a su hijo Beau, quien falleció de cáncer en 2015. Por supuesto, son sucesos que sin ningún escrúpulo serán utilizados por quienes diseñen la plataforma del aspirante con el propósito de sensibilizar a los votantes, pero hay otro dato, que se machaca en los análisis: Biden es demasiado mayor… saque cuentas.
Su imagen más cercana

