Jueves , 21 noviembre 2019
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Olas de calor causan muertes y estragos en Europa

El calor que sentimos en Cuba, a pesar del reciente récord nacional de 39.1 grados, no es nada comparado con las altas temperaturas que ponen en rojo los termómetros en Europa, donde han causado varias muertes, incendios  y estragos diversos, al tiempo que la mayoría de los científicos reafirman la certeza de que el calentamiento global es causa directa de estas condiciones medioambientales.

La red de redes refleja en estos días alarmantes noticias procedentes de naciones desarrolladas como Francia, España, Alemania, Italia y Reino Unido, en las que el calor ha cobrado al menos seis vidas humanas y ha causado estragos en el sector agropecuario.

Un joven de 17 años murió este viernes en España al sufrir un golpe de calor cuando trabajaba en el campo en la sureña región de Andalucía, confirmó el gobierno regional.

El golpe de calor le sobrevino cuando estaba segando en el campo y sintió mareos, tras lo que se metió en la piscina de la finca para refrescarse. Al salir del agua comenzó a convulsionar.

También en España, un anciano de 93 falleció el jueves tras desvanecerse en la calle por un posible golpe de calor en la ciudad de Valladolid, según fuentes de la policía municipal citadas por la agencia EFE.

Además, un trabajador del campo de 45 años se encuentra ingresado en cuidados intensivos en Murcia, en el sureste del país, con síntomas provocados por las altas temperaturas.

Los bomberos luchan además contra un devastador incendio en Cataluña y ocho provincias del país están en alerta roja por el calor. 

En Francia el termómetro rebasa los 45 Centígrados

El 28 de junio, de acuerdo con la agencia meteorológica nacional francesa, la temperatura en Gallargues-le-Montueux fue de 45,9 grados Celsius, la más alta jamás registrada en el país. El máximo histórico anterior fue de 44,1 grados centígrados durante una ola de calor en 2003 en la que murieron varios miles de personas. En la localidad de Villevieille, en el sur, la columna de mercurio escaló hasta  45,1 grados,

El servicio meteorológico del país emitió una alerta roja para cuatro departamentos del sureste, algo sin precedentes.

El calor y las altas presiones han provocado también que la contaminación haya alcanzado niveles elevados en muchas ciudades, incluidas París, Lyon, Marsella, Estrasburgo, Grenoble y Annecy, en las cuales se ha restringido el tráfico.

El primer ministro, Edouard Philippe, afirmó que cada día está muriendo una persona ahogada y alertó que el calor está haciendo que la gente tome riesgos que normalmente no tomaría.

El número de olas de calor en Francia se ha duplicado en los últimos 34 años y se anticipa que se duplique de nuevo para 2050; también se espera que aumente su intensidad, de acuerdo con Météo-France, el servicio meteorológico nacional.

En Alemania se estableció  nuevo récord para junio: 38.9 grado. La canícula obligó a establecer límites de velocidad en partes de la autobahn (la red de autopistas sin peaje coordinado a nivel nacional) porque el calor extremo puede provocar que las carreteras se doblen.

Más de cien corredores se desmayaron durante un medio maratón en Hamburgo el 30 de junio.

En Fráncfort, el campeonato de Europa Ironman 2019, la carrera más larga de triatlón, se celebró con los termómetros cerca de esa temperatura. Según medios del país, la atleta estadounidense Sarah True se desmayó a un kilómetro de la línea de meta en la prueba femenina. “Parecía una carrera contra el cambio climático. Se hubiera podido freír un huevo en mi cabeza”, ha dicho Sebastian Kienle, que acabó en segunda posición en la competición masculina.

En España, los incendios forestales han destruido casi 10 mil  hectáreas a lo largo de los últimos días en cuatro regiones, por lo que se han tenido que evacuar algunas aldeas y cerrar algunas carreteras. En Cataluña, la región más afectada, se cree que un incendio comenzó en una granja avícola; los investigadores están analizando si fue provocado por una combustión espontánea de estiércol.

Otros países europeos  experimentaron temperaturas históricas para el mes de junio, y en julio continúan en alza, entre ellos Alemania, Polonia y la República Checa.

En Reino Unido, la policía alertó de los riesgos de enfriarse en ríos y lagos después de que una niña de 12 años se ahogara en Manchester.

La semana pasada, el Ministerio de Salud de Italia puso a más de una decena de ciudades, entre ellas Milán, Roma, Turín, Venecia, Bolonia y Nápoles, en alerta roja conforme las temperaturas superaron los 37 grados Celsius. Florencia aún estaba en alerta roja el 1 de julio.

El Departamento de Protección Civil de Roma entregó botellas de agua a los turistas en los lugares históricos más visitados.

Emergencia, dice especialista

“Es muy evidente que debemos abordar la situación como una emergencia”, dijo Kai Kornhuber, científica especialista en clima que realiza una investigación posdoctoral en el Instituto de la Tierra en la Universidad de Columbia en Nueva York.

Tampoco es de sorprender. Conforme las crecientes emisiones de gases de efecto invernadero calientan el planeta (las temperaturas mundiales promedio han aumentado casi un grado Celsius desde el inicio de la era industrial) se romperán más y más récords de calor en todo el mundo.

“Es prematuro atribuirle la ola de calor al cambio climático, pero esta situación se ajusta a las hipótesis climáticas que predicen olas de calor más frecuentes, prolongadas e intensas conforme las concentraciones de gases de efecto invernadero lleven a un aumento de las temperaturas en todo el mundo”, señaló la Organización Meteorológica Mundial el 1 de julio mediante un comunicado.

En todo el mundo,  2019 será uno de los años más calientes jamás registrados, y Europa está a la cabeza, dicen expertos.

En este contexto, es evidente que en las naciones más desarrolladas los efectos del calor excesivo se atenúan sobre la base de tecnologías activas, posibilidades de atención sanitaria, seguros que cubren gastos imprevistos y otras posibilidades, ¿pero que sucede en las naciones pobres que son igualmente víctimas de la escalada en el calentamiento global?  Es obvio que sin la ayuda que necesitan multiplicarán pérdidas económicas, sufrirán cada vez más las personas de la tercera edad y los niños, se perderán cosechas luego de haber dedicado incontables días al esfuerzo de plantar y cultivar, viendo como la sequía y la radiación solar quema los alimentos…

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Acerca de Roberto Pérez Betancourt

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Licenciado en Periodismo en Universidad de La Habana. Profesor periodismo Universidad Matanzas. Graduado en Administración de empresas. Diplomado en Psicología pedagógica

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