
Algo incómodos por sucesivos incumplimientos en las últimas campañas, los matanceros están empeñados en hacer una zafra eficiente para cumplir el plan.
Ricardo Sánchez Calero, director de la Empresa Azucarera en el territorio, asegura que la presente contienda mantiene un ritmo alentador, con especial destaque del Jesús Rabí y el central Mario Muñoz. Dijo que este último cumplió la producción de azúcar refino en la llamada Zafra chica, con destino a la canasta básica normada para las provincias de La Habana y Matanzas.
Ahora les ponen particular atención a los centrales René Fraga y México, con una arrancada incierta, y refuerzan las medidas organizativas para estabilizar la molida y la entrega de caña a los ingenios. Vamos bien y pensamos cumplir, esa es la opción de nosotros los azucareros, aseveró Sánchez Calero.
Para alcanzar dicho propósito, cuentan con hombres y mujeres de la talla de Eliecer Alfonso Paret, quien con su juventud conserva la serenidad y no se muestra abrumado ante el cúmulo de presión y desafíos que suscita la dirección de un central azucarero en plena contienda.
Al llegar al coloso Jesús Rabí, en medio del ruido agobiante de las máquinas y luego de recorrer algunas áreas, el visitante no tarda en percatarse de que la suerte del ingenio está en buenas manos.
A veces uno no puede hacer nada por impedirlo, pero es importante estar muy atento, inclusive anticiparse a los problemas, para que ningún tropiezo en la industria te eche por tierra la molida del día, repasa Alfonso Paret.
Este joven de 33 años de edad lleva las riendas, con muy buen tacto, del ingenio ubicado en el municipio de Calimete, uno de los cuatros centrales matanceros en activo y cumplidor del plan que originalmente le trazaron en la campaña anterior.
El Rabí comenzó a moler el 21 de noviembre y hasta la fecha las cosas allí marchan bien, aunque pueden ir mejor, reconoce el director. «Todas las zafras son difíciles y hay que batallar contra muchos inconvenientes y situaciones tensas», dice tras admitir que además de la disciplina y el rigor, todo pasa por la atención a los trabajadores.
«Para nosotros lo esencial es atender bien al hombre, conquistarlo. Es el único modo de conseguir los propósitos productivos. Un trabajador motivado siempre responde y multiplica su compromiso. Al final, en la más compleja de las circunstancias, son ellos quienes deciden».
Al conversar con Ernesto Ríos Sánchez, con 22 años entre los hierros de la fábrica, se confirma que la buena estrella del Rabí es el ambiente de confianza y entrega de directivos y operarios. A este ingeniero termoenergético, hostigado por varias enfermedades, todo el mundo lo quiere y ejerce una gran influencia en las decisiones dentro de la industria.
Y si el Rabí dispone de materia prima para moler por encima de su capacidad actual, obedece a que en el territorio de Calimete se ha enraizado una cultura de cómo atender la caña, lo cual se traduce en rendimientos por encima de las 70 toneladas por hectárea.
Entre las unidades más destacadas aparecen las cooperativas de producción agropecuaria (cpa) Dagoberto Rojas, Alexander Stamboliski, 28 de Enero y la Andrés Olano, además de la unidad básica de producción cooperativa (ubpc) Los Indios, todas con excelentes rendimientos.
El selecto grupo lo encabeza la Dagoberto Rojas, la mejor del país en la última zafra, un reinado que parece extenderá por largos años a juzgar por la salud de las plantaciones y un sistema de trabajo sin cabos sueltos, según palabras de su vicepresidenta, Ildelaisi Castillo Delgado.
Desde su creación, la cooperativa aumenta de forma sostenida la producción de caña y los rendimientos. No hay que tener una varita mágica, todo es cuestión de atención, la caña es un cultivo que agradece lo que se le hace, insiste.
«Sencillamente, preparar bien el suelo, hacer una adecuada selección de la semilla y plantar en el periodo óptimo para conseguir una buena germinación. La calidad de la siembra es vital, ahí está el futuro de la cepa para varios años».
Armando Lobelle, un hombre con vasta experiencia como azucarero y al frente de la atención a productores del sector, señala que uno de los méritos de la Dagoberto Rojas estriba en la correcta organización del trabajo, apropiado uso de los recursos y de los sistemas de riego, así como la disciplina tecnológica.
«Uno se puede dar el gusto de caminar las áreas y ver cañas saludables y limpias, con sus guardarrayas sin hierbas, atentos a la cosecha… en fin, todo en orden. Eso habla a las claras de que es el hombre quien determina y por qué una entidad, bajo las mismas condiciones, consigue 80 toneladas por hectárea y otra apenas llega a 40», resaltó. (Ventura de Jesús, tomado de Granma)
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