A los 90 años de edad, el chileno Luis Enrique Gatica Silva (Lucho Gatica) dejó de existir el martes últimos y la noticia corrió de un extremo a otro del planeta para impactar a varias generaciones de personas que amaron el bolero, enamoraron con las canciones de quien es considerado el Rey del género, disfrutaron las letras y el ritmo acompasado, suave y romántico, iluminado con las llamas de velas de olor, o subrayado al pie de la cantina en un victrola de los años idos, los años irrepetibles de aquel reloj que sigue marcando las horas a pesar del ruego de que se detenga.
Radicado en México durante más de 50 años, Gatica hizo la proeza de conquistara México, la tierra donde el bolero, como en Cuba, ha sido y es institución inamovible en el buen gusto de la música tradicional.
“¡Buen viaje! Te amo”, escribió en su cuenta de Instagram su hijo, el actor mexicano Luis Gatica.
Historia de un amor, El reloj, Contigo en la distancia o La barca, son algunos de los títulos de canciones inmortales que Gatica llevó a escenarios de muchos países de Latinoamérica y España, donde continúan siendo escuchados.
Las páginas de espectáculos de los principales medios digitales de todos los continentes rinde hoy homenaje a Gatica, y en su país natal las autoridades igualmente han elevado el reconocimiento a quien destacó como ningún otro músico de esa nación.
Recuerdan las agencias de prensa que el pasado 11 de agosto, en su ciudad natal, Rancagua –a unos 100 kilómetros al sur de Santiago de Chile–, se celebró el 90 cumpleaños de Lucho y en el teatro regional se inauguró una estatua de bronce de dos metros que lo retrata junto a su hermano Arturo, con quien comenzó en el canto.
En el homenaje estuvo presente Juanita, una de las hijas del intérprete: “Mi padre siempre trabajó con la conciencia de que aportaba algo más allá de él”, señaló en aquella ocasión, según la crónica del evento. “A mi papá lo quieren en Cuba, lo quieren en España, lo quieren en Brasil, en México y en tantos países, pero por supuesto que este cariño chileno es diferente y especial para él”, destacó la hija mexicana del cantante. “Todo esto está hermoso, y qué padre sería que él estuviese aquí. Le encantaría verlo”. Sus 11 nietos le regalaron el registro en estudio con sus voces a cargo de un popurrí de varios boleros que él ayudó a volver universales. De acuerdo con la referida crónica, el cantante vivía “bajo los cuidados requeridos por una diabetes y el parcial deterioro cognitivo, alejado del canto profesional, aunque no de la vida social ni del entusiasmo por la música”. En sus últimas semanas de vida, ponía discos y pasaba horas cantando solo en casa.
La hoja de vida del laureado cantante incluye 70 años de actividad artística en los que intervino en 15 películas y grabó 13 discos de estudio. El último en 2013, a los 85 años. Lo tituló Historia de un amor y versionaba algunos grandes éxitos con dúos con Miguel Bosé (Sabor a mí), Michael Bublé (Quizás, quizás) o Laura Pausini (Historia de un amor.
“Fue un reto ir a cantar boleros a México, patria de los mejores boleristas, pero yo tenía mucha fe en mi trabajo y salí airoso”, declaraba Gatica en 1990. “En los últimos años, el gusto popular se ha decantado más por las baladas que por los boleros”, reflexionaba el cantante. “Pero en el fondo es lo mismo: la balada es una continuación del bolero, siguen siendo igual de románticas”.
El reloj de Gatica se paró el martes 12 de noviembre, pero la emoción y el romance que su voz especial despertaba en cada interpretación serán perpetuos en la memoria de las generaciones de hispanohablantes que lo admiraron y en las que se enamoran cuando escuchan una de esas melodías que erizan el alma. (Con informaciones de agencias y archivos del autor).
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