Domingo , 24 noviembre 2019
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¡Basta!

Nunca ha entendido a los fumadores. No sé cuánto placer puede existir en solazarse expulsando vaharadas de humo; cuánto de sedante o popular, o “moderno” esté mitificado en ese rollo de papel. Lo único que sé es que no veo ninguna gracia en jugarme la vida.

El consumo de tabaco —de acuerdo con el más reciente informe publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS)— es un factor de riesgo común para seis de las ocho principales causas de muerte, responsables —estas ocho— de casi dos tercios del total de defunciones a nivel mundial.

Asimismo, ese mortífero “placer” es un factor de riesgo común para las cuatro principales enfermedades no transmisibles —las cardiovasculares, las respiratorias crónicas, el cáncer y la diabetes— que son responsables de más de 39 millones de muertes cada año.

El texto de la OMS estima que la mortalidad atribuida específicamente al tabaco es de 16 por ciento en las Américas. En nuestra región, según lo expresado en el documento, de las defunciones asociadas con las enfermedades no transmisibles el tabaco es responsable de aproximadamente un 15% de las muertes por enfermedades cardiovasculares, 26% de las muertes por cáncer y 51% de las muertes por enfermedades crónicas respiratorias. En número redondos: en la región de las Américas, el tabaco es responsable de cerca de un millón de muertes al año.

Con esos tiros, cada día me convenzo más de la decisión personal de no acercarme a los labios un cigarrillo.

Este es el producto del tabaco más consumido, y el que mayor daño causa al organismo. Uno solo de ellos contiene, entre otras siete mil sustancias: nicotina, monóxido de carbono, alquitrán, gas cianhídrico, amonio, aldehído fórmico, plomo, arsénico y nitrosaminas, además de infinidad de aromatizantes y edulcorantes que agregan más “sabor” a la muerte.

Y es que no existe manera fácil de decirlo: Fumar es dañino para la salud.

Ataca casi todos los órganos del cuerpo y, además de ser el primer responsable del cáncer de pulmón, es protagonista principal de desencadenar otros muchos cánceres y problemas de salud. Entre estos se incluyen las enfermedades pulmonares, cardíacas, vasculares, derrames cerebrales y cataratas.

Creo que su peligro esencial radica en la imposibilidad de abandonarlo ya que fumar es altamente adictivo.

La nicotina es la droga responsable, en primer lugar, de la adicción de una persona a los productos del tabaco, incluso a los cigarrillos. La adicción causada por este compuesto es semejante a la adicción producida por el uso de drogas como la heroína y la cocaína, no obstante, las compañías tabacaleras diseñan intencionalmente los cigarrillos para que tengan suficiente para crear y mantener la adicción.

El primer paso para dejar de fumar, es el conocimiento y la fuerza de voluntad. Abandonar el cigarro presupone elevar, al instante, la calidad de vida, aunque existen más razones para ello, e implican la salud del bolsillo y una sexualidad más plena y satisfactoria. Se aumenta la autoestima y la capacidad de esfuerzo físico. Solo se necesita un segundo para decir: ¡Basta!

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Acerca de Gabriel Torres Rodríguez

Periodista. Especialista en Marketing Digital y editor web de la Editora Girón

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