Martes , 13 noviembre 2018
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Cambiando parejas

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Es común que una persona cambie más de dos veces de pareja antes de encontrar a una persona para formar una relación más estable. Pero si eres de los que constantemente termina sus relaciones y busca nuevas conquistas entonces se encienden las alarmas. Sobre el cambio constante de pareja y la búsqueda del ideal en materia de amor estaremos conversando.

En la adolescencia, el cambio de pareja suele ser un hecho bastante frecuente. Muchas veces se relaciona con el descubrimiento y la exploración en materia sexual, así como el intento de reconocer preferencias y gustos. Sin embargo, el hecho de ser algo frecuente no quiere decir que sea correcto. Si ponemos en una balanza, los pros y los contra de este tipo de conducta, veremos que pesa más la parte negativa. ¿Por qué? Nos exponemos a la inestabilidad emocional, a enfermedades de trasmisión sexual, a dejar escapar el verdadero amor y sobre todo a convertirnos en personas que solo viven pensando en el hoy y el ahora.

Si nos volvemos demasiado exigentes y aspiramos a cualidades que nuestra pareja no tiene, inmediatamente cancelamos a esa persona. La dejamos de ver como una opción por no cumplir con determinado requisito y la eliminamos de nuestro menú, cambiándola por otra persona que supuestamente sí cumpla con todos los requisitos. Entonces no nos damos cuenta de que a lo mejor estamos dejando ir a una gran persona y ¿por qué no?, nuestra media naranja.

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Nos podríamos asombrar de un estudio publicado por un sicólogo español quien plantea que debemos cambiar de pareja cada 5 años. Sí, así mismo. Cómo para quedarnos con la boca abierta. Cambiar de pareja de acuerdo a un calendario prefabricado no tiene nada de salvador, y cinco años es un número arbitrario. No obstante, el autor olvida, quizás, que no solo el amor o la pasión iniciales son lo que importa en el reino de las relaciones, sino lo que viene después.

El cambio no tiene por qué ser “desechar y renovar”, el cambio es también profundizar lo que ya existe. El cambio puede implicar crecimiento, y una pareja puede crecer, modificarse, cambiar. Más bien lo que se debe hacer es enfocarse en compartir con el otro inquietudes y ganas de investigar cosas nuevas, tanto en materia sexual como en entretenimientos compartidos.

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No todos los jóvenes concuerdan con este tipo de prácticas, aunque es válido aclarar que la presión del grupo influye muchísimo y a veces los hace caer. Es cierto que debemos cuidar nuestras relaciones para no caer en un cambio absurdo. Pero también tenemos que saber salirnos a tiempo de una relación que no funciona para evitar lastimar y lastimarnos. En esos casos, si podemos proseguir con nuestro proceso de búsqueda amorosa, sin aferrarnos a un ideal pre establecido que muchas veces o no funciona o no aparece.

Preguntarnos qué queremos de una relación y qué esperamos que el otro nos brinde puede ser el punto de partida para evitar el constante cambio de pareja. Se trata de someter a revisión crítica no sólo al otro, sino a nuestras propias ideas o apreciaciones. De esta forma seremos capaces de saber a dónde vamos con nuestras relaciones de pareja y consolidar con el día día el amor, la confianza y el respeto.

Acerca de Eliane Táboas Merino

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Periodista. Graduada en la Universidad de La Habana. Corresponsal en Matanzas del Sistema Informativo de la Televisión Cubana.

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