Los tumores malignos se vuelven cada vez más frecuentes y representan la primera causa de muerte en Cuba. En las féminas cubanas el cáncer cérvico uterino constituye la segunda localización más usual, mientras que en Matanzas representa la tercera de mayor incidencia.
El incremento en su diagnóstico desde edades cada vez más tempranas apunta, entre otros factores de riesgo, a conductas sexuales inadecuadas, mal hábito de fumar y consumo de tabletas anticonceptivas como método para prevenir el embarazo, así como manipulaciones ginecológicas por padecer de infecciones de transmisión sexual.
Una cultura de prevención desde las edades de iniciación sexual en adolescentes y jóvenes, permite disminuir las cifras de defunciones que cada año cobra la enfermedad. Según estudios epidemiológicos realizados, el cáncer cérvico uterino, condiciona la muerte de más de 500,000 féminas cada año a frecuencia mundial.
Un primer paso en la prevención de esta afección es adoptar métodos saludables como hábitos de higiene, conductas sexuales sanas y acudir a revisiones periódicas. Reconocer el peligro ante cualquier síntoma de esta enfermedad, permite reducir considerablemente los riesgos y los índices de morbilidad.
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