Para la inmensa mayoría de los adolescentes y jóvenes, verano es sinónimo de playa. Y es que casi nadie concibe esta etapa sin un buen chapuzón en el mar. La playa se convierte en un sitio de obligada visita durante las vacaciones. El intenso calor y el sol, casi sofocante, hacen que el mar sea una opción ideal si de recreación se trata. La mayoría acude en grupo, parejas o con la familia para pasar un buen rato y desconectar.
En la playa podemos encontrar un espacio para socializar y hacer nuevos amigos. Además es una forma sana de ocupar nuestro tiempo libre y más si le dedicamos un minutos a la práctica de la natación. Eso nos ayudaría a mantener la forma y hasta quizás conquistar algún corazón enamorado.
Si bien la cita con la playa resulta prácticamente obligatoria hay que hablar de algunas cuestiones que pueden empañar el disfrute. Una de ellas se relaciona con los juegos y competencias que se establecen entre los jóvenes y molestan a los demás y pueden causar accidentes muy graves. Además el exceso de sol en horarios impropios trae consigo, muchas veces, daños a la piel que pueden ir desde enrojecimientos y manchas hasta quemaduras severas.
Y como la playa forma parte indiscutible del medio ambiente debemos contribuir a su cuidado. En ocasiones se arroja basura de todo tipo en la arena o en el agua sin advertir los daños. Los desechos contaminan el entorno, algunos tardan muchísimo en descomponerse y limitan la vida de muchas especies marinas.
Hay que tener en cuenta todos estos elementos para que la playa sea en realidad un lugar de distracción, tranquilidad y disfrute para todos. Alejar conductas inapropiadas puede resultar una buena salida para que los padres también dejen de preocuparse tanto en tiempo de vacaciones.
¿Te quedas entonces con la playa durante el verano? Espero que sí. Sólo debemos tener cuidado para no provocar ningún accidente. Aprovecha entonces y date un saltico para llenarte de sol, mar y arena y así refrescar la intensidad la intensidad del calor.
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