El perfeccionamiento del sistema socialista en Cuba pasa por la ejecución de lineamientos dispuestos por el Congreso del Partido, plasmados en documentos que permiten seguir su ejecución, unido al control imprescindible, que supone supervisar en tiempo y forma el cumplimiento de lo dispuesto.
Se trata del desempeño de las entidades estatales, justamente calificadas como la columna vertebral de todo el Sistema para el desarrollo económico progresivo, que permita expandir la base material de la prosperidad y sustentabilidad.
Pero no bastan los enunciados, los discursos, las profesiones de fe ni las consignas, que de tanto ser repetidas se vacían de contenido.
Es menester que se cumpla eficazmente el control externo por parte de las entidades que para esto existen, y el control interno en cada una de las empresas y establecimientos que conforman la gran red económica del gobierno a todas las escalas de la administración.
Partimos de la premisa de que todo el mundo puede ser buena persona y no delinquir. Pero tampoco es suficiente creer en esto, es imprescindible evitar las tentaciones, y sobre todo garantizar que los controles sean capaces de prevenir perjuicios económicos, de manera que quienes violen la premisa de la honestidad tengan su merecida sanción disciplinaria en los tribunales.
Como vemos, el control es acción clave. Con esa interpretación, en el año 2009 la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó la ley 107 que creó la Contraloría General de República.
Dos años después surgió la Resolución 60, portadora del manual indispensable para las administraciones, que declara las Normas del Sistema de Control Interno.
No obstante, persisten numerosas violaciones, deficiencias y males mayores detectados en el control externo, el que llega de afuera para supervisarlo todo (actualmente se supervisan más de 300 entidades), y lamentablemente se descubre que aquel control interno, el que le corresponde cada día a la propia entidad, sigue teniendo baches, obstáculos, lagunas, agujeros y otros salideros de eficiencia y recursos que se escapan ante la increíble actitud de jefes que se justifican al declarar abiertamente su ignorancia e implícita incompetencia. Necesario ahora es recordar aquí que el desconocimiento no libra de la responsabilidad, en Matanzas y en todo el país. (TVY)(25/11/16)
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