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Derechos Humanos: Paradojas y desnudeces

  La Declaración Universal de los Derechos Humanos: 30 artículos  contentivos, en síntesis, de principios éticos  y libertades individuales fundamentales de las personas y la vida en sociedad,  que han de ser  respetados por  estados y gobiernos, cuyos dos pilares son  libertad e igualdad sin exclusiones, cuyo aniversario 70 de conmemoró este 10 de diciembre.

Desde su proclamación por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1948, sigue evidenciando realidades, paradojas y desnudeces dignas de ser observadas para aprender y sacar conclusiones propias.

Objeto de manipulación por quienes ejercen el verdadero poder  en naciones como la estadounidense, sin dudas la más poderosa, armada y conspiradora  que ha conocido la humanidad, practicante contemporánea de doble moral antiterrorista por obra y gracia de sucesos muy conocidos por quienes los padecen, y  ocultados por la gran prensa servil, pero  de los que los gobernantes norteamericanos no pueden evadir responsabilidad.

El gobierno del actual usufructuario de la Casa Blanca, el rubio Donald Trump, y sus incondicionales funcionales (los otros han sido despedidos o renunciaron) ganan notoriedad a diario por el ridículo afán de juzgar  y sancionar a  naciones que no se pliegan a sus intereses hegemónicos para falsamente tildarlas de violadoras de los derechos humanos,  imponerles sanciones,  y hasta invadirlas y masacrar a sus ciudadanos, todo esto sin el menor pudor al mirarse en el espejo.

Ejemplo  de ese genocidio más reciente en la historia son Iraq, Afganistán,  Libia y Siria cuyas ciudades fueron arrasadas,  el petróleo saqueado, los cientos de millares de hombres mujeres, niños y ancianos aplastados, quemados, destrozados, humillados, violados, escupidos, golpeados y reducidos a la condición de gusanos por parte de la potencia mundial que les niega el más mínimo de sus derechos humanos: existir.

Ejemplos actuales de variadas acciones agresivas  siguen siendo Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, entre otras naciones que luchan por la plena justicia social sin admitir injerencias foráneas, a las que les niegan la

potestad soberana de construir sus propias sociedades, deshacerse del hambre, el analfabetismo, la explotación, la humillación y la colonización y ejercer sus derechos originarios, primitivos, naturales, humanos en fin.

Ejemplo también es Honduras, donde los militares, disfrazados de halcones negros y supermanes enviados en misiones ocultas a la luz pública, un día sacaron al presidente constitucional Manuel Zelaya   de su casa, lo montaron en un avión y lo mandaron a volar, mientras por sus santos bemoles cumplían ocultas, disfrazadas y hasta risibles orientaciones de hegemónicos personeros vestidos con ropajes de goriletis, mientras en la Casa Blanca se hacían de la vista gorda en tiempos de WikiLeaks.

Pero hoy, en  Internet globalizada, la información, por obra y gracias de artes y mañas aún sin descifrar del todo, afloran mentiras, enderezan dobleces  y la gente asiste, admirada, al espectáculo en tiempo verídico de la ficción convertida en realidad.

No existe una sola nación en este Planeta sobre la cual EE.UU. no hay ejercido y siga ejerciendo su monitoreo injerencista como parte de la gran conspiración  para seguir regenteando a su antojo, sin hablar de los dólares que navegan haciendo agua por los bolsillos del mundo.

La gran paradoja es que Estados Unidos cada día se  desnuda con sus propias  mentiras como arquetipo de inmoralidad. Su sistema de gobierno  ha sido incapaz de garantizar asistencia  médica, educacional y sobrevivencia a decenas de millones de sus propios ciudadanos.

Frente a esa realidad, modestamente, Cuba se precia en este día de ser paradigma reconocido por las propias Naciones Unidades en la observancia  de los derechos humanos, no como expresión retórica, sino a través de datos comprobados de  instrucción escolar,  atención medica, preservación de  calidad de vida de niños y ancianos, acceso pleno de su población  a la cultura, la educación y el deporte, sin exclusiones de género, etnias y regiones, realidades de las que está muy lejos Estados Unidos, cuya práctica innoble de bloquear a Cuba por más de 50 años lo descalifica absolutamente en términos de derechos humanos universales.

No importa que la prensa tarifada, la gran prensa, la de Internet y la de soporte de papel, la radial y televisada, toda esa prensa, siga magnificando ridiculeces de tarifados agentes internos del anexionismo.

Son realidades, paradojas y desnudeces que ocultan deliberadamente  la gran prensa al servicio de la oligarquía imperial. Pero  cada vez más se tornan visibles para las naciones  empeñadas en avanzar por la senda de integración y pleno respeto a la vida del ser humano  y a sus derechos todos.

Ahí están los enunciados de la Declaración de Derechos Humanos. Tan verídicos como ellos es que la mentira tiene piernas cortas y más pronto se alcanza a un mentiroso que a un cojo. Por sus obras los conoceréis, reza un añejo panfleto bíblico.

 EN CUBA. CIFRAS Y RESULTADOS

En materia de salud, el gobierno de la isla garantiza a sus habitantes una atención universal, gratuita y de calidad, logro que en los últimos 55 años ha compartido con más de un centenar de países, donde sus médicos han llevado ayuda solidaria.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) declaró a Cuba en 2017 como uno de los 15 Estados que en el mundo aplican las políticas básicas que garantizan el buen desarrollo cerebral de los niños, mientras fue reconocida el 30 de junio de 2015 como el primero en eliminar la transmisión de madre a hijo del VIH/Sida y la sífilis.

Por otra parte, Cuba eliminó 14 enfermedades infecciosas y logró que otras nueve no constituyan un problema, al presentar tasas inferiores a 0,1 por 100 mil habitantes.

En materia de educación, el 3 de septiembre comenzaron el curso escolar 2018-2019 más de un millón 750 mil estudiantes, en un país de 11 millones de personas en el que existe cobertura universal y gratuita en todos los niveles de enseñanza, al margen del género, el color de la piel, la religión, las posturas políticas y la situación económica de las familias.

Según el Informe de Seguimiento de la Educación para Todos en el Mundo 2015, elaborado por la UNESCO, Cuba es el único país de América Latina y el Caribe que logró cumplir la totalidad de los objetivos globales 2000-2015, ubicándolo como un Estado de desarrollo educacional alto, en el lugar 28 mundial en el Índice de Desarrollo de la Educación para Todos.

Respecto a la cultura, existe en las 15 provincias una amplia red de instituciones conformada por casas de cultura, librerías, museos y bibliotecas, y se garantiza el acceso pleno a la educación artística en el nivel elemental, medio y superior.

Paradójicamente, la cuestión de los derechos humanos es una de las puntas de lanza de la cruzada que Estados Unidos lidera contra la Revolución cubana, pese a que la nación norteña muestra una dudosa ejecutoria en la materia, para lo que bastaría analizar que apenas es parte de 18 de los 61 instrumentos internacionales que los rigen.

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Acerca de Roberto Pérez Betancourt

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