Lunes , 25 noviembre 2019
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Días gloriosos de rebeldía y heroísmo

frak pa´pais alzamiento30novEl tiempo que ha transcurrido no ha podido borrar el recuerdo de aquellos días de finales de noviembre e inicio de diciembre de 1956, días gloriosos de rebeldía y heroísmo de la juventud cubana, émula de la del 68 y del 95, continuadora fiel del ideal de independencia, esta vez con vocación definitiva a costa de la vida propia.

Ejemplo de esa consagración fueron los sucesos del 30 de noviembre de 1956, hace  60 años, en  Santiago de Cuba –oriente de Cuba—donde sucedió  la clarinada del levantamiento estudiantil liderado por  Frank País, Léster  Rodríguez, Pepito Tey y otros luchadores  del movimiento 26 de Julio, en enfrentamiento abierto a la dictadura  pro imperialista de Fulgencio Batista, en los momentos en que el yate Granma se acercaba a las costas de Niquero con sus 82expedicionarios liderados por Fidel Castro y la promesa de encender la llama de la  rebeldía nacional.

A las siete de la mañana se iniciaron los combates frente a  las fuerzas represivas de la tiranía. Un grupo de 28 combatientes revolucionarios atacaron la parte frontal de la jefatura de la Policía nacional, mientras otros ocho irrumpieron por el fondo hasta  llegar a la azotea del  inmueble.

Los esbirros superan en proporción de cuatro a uno a los  revolucionarios. El primer rebelde en caer fue Tony Alomá.  Pepito Tey, aunque herido en una pierna, no cedía terreno y avanzaba temerariamente, hasta ser abatido, al igual que Otto                   Parellada.

Ante la imposibilidad de tomar el edificio, los revolucionarios lo incendian y ordenan la retirada. A poca  distancia de allí otros  rebeldes lograban prisioneros y capturaban armas en la policía marítima.

Refuerzos batistianos llegados desde el Cuartel Moncada frenaron la ofensiva. La noche anterior habían sido apresados  Léster Rodríguez y Josué País, lo que frustró el plan inicial de disparar un mortero contra el cuartel.

Dispersados, los combatientes se posicionan como  francotiradores en diferentes puntos de  Santiago de Cuba. El pueblo vibraba de emoción y abría puertas para refugiar a los rebeldes que habían dado la clarinada  de combate armado. El yate Granma se acercaba más a las costas cubanas a las que arribaría dos días después.

Largas jornadas de combate en el llano y en la Sierra estaban  por llegar. Pero  aquel 30 de noviembre Santiago de Cuba  recordó que la juventud del centenario de Martí estaba presta  a librar por Cuba la fase final de la prolongada guerra en pos  de la verdadera y definitiva independencia y soberanía de la  patria.

Cada año, ante la tarja que perpetúa la memoria de Pepito Tey,  Tony Alomá y Otto  Parellada, en la Loma del Intendente, son colocadas ofrendas  florales en recuerdo a estos valientes cubanos, y se escuchan  salvas de fusilería, y los escolares reeditan aquellos  momentos históricos, mientras en otros muchos sitios de la geografía cubana se reiteran los actos de recordación a los muchachos de la clarinada, porque la memoria histórica debe  permanecer encendida, como la llama eterna en el monumento a  José Martí. (TVY)(Actualizado en 28/11/16)

 

 

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Acerca de Roberto Pérez Betancourt

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Licenciado en Periodismo en Universidad de La Habana. Profesor periodismo Universidad Matanzas. Graduado en Administración de empresas. Diplomado en Psicología pedagógica

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