Martes , 26 noviembre 2019
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Ecos de la visita de Obama

obama-banner-portadaDurante tres jornadas el presidente Barack Obama cumplió amplia agenda de trabajo durante su  visita a Cuba, a donde llegó el domingo 20 de marzo, acompañado de su familia. Durante su estancia vio lo que quiso mirar, dio muestras de ser excelente lector de telepronter, y  tuvo en cuenta a las audiencias de aquí y de allá.
Subrayó Obama, una y otra vez, su apelación a  las nuevas generaciones a que hagan  borrón  de la historia y comiencen a contar desde ahora, al estilo de “el pasado pisado”, de manera que sea sepultada la memoria de crímenes,  agresiones, y  daños materiales que durante más de 50 años han infligido a los cubanos los que detentan el verdadero poder  en el vecino país del norte.
También Obama  dibujó un cuadro idílico de oportunidades bajo la empresa privada, dirigido a captar a  jóvenes talentos,  para lo cual se  autocitó como  ejemplo de voluntad para materializar el sueño americano de los  que han llegado por autoesfuerzo, sin  citar, eso sí, los multimillonarios fondos que necesitó para ocupar el sillón presidencial en la Casa Blanca, aportados por  sus patrocinadores.
Tampoco se refirió Obama a los millones de seres humanos, inmigrantes y nativos,  que  han despertado  de su sueño americano en medio de la pesadilla de padecer  deportación y otros efectos del capitalismo salvaje, incluida la exclusión  en el respeto a  algunos de los derechos humanos básicos.
Los ecos de la prensa  internacional recuerdan que el mandatario estadounidense  utilizó las tribunas abiertas de par en par en La Habana y hacia el Mundo para abogar por  la  empresa privada, y sin autocríticas calló lo que no deseó comentar, jugó dominó con Pánfilo, el popular personaje humorístico de la televisión cubana, y cenó en un restaurante privado de los llamados “paladar”.
Durante  su periplo no faltó su  formal  recordatorio  al Congreso de su país sobre la necesidad de levantar el bloqueo  contra Cuba, que él, según la práctica eufemística de la visión estadounidense, sigue llamando embargo…
Y después Obama se marchó en su enorme avión presidencial, no sin antes volver a exhibir ante las cámaras  su sonrisa de buen comunicador, sabiendo que su actuación  en La Habana había hecho historia y elevaría su rating de popularidad dentro de Estados Unidos.
Se fue Obama con la promesa de seguir conversando y abriendo caminos. Lamentablemente, el bloqueo se quedó y la ocupación de la base naval de Guantánamo también. Pero, igualmente, la población cubana, que vio y escuchó a Obama, ha expresado mayoritariamente su inquebrantable decisión de no olvidar y de que lo vivido sea transmitido a hijos y nietos, porque lo único que no está permitido a la condición humana es olvidar la historia, a fin de recordar siempre de donde vinimos y poder proyectar hacia dónde vamos, como seres humanos y sobre todo como nación a la que nadie le regaló ni le compró su soberanía.

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Acerca de Roberto Pérez Betancourt

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Licenciado en Periodismo en Universidad de La Habana. Profesor periodismo Universidad Matanzas. Graduado en Administración de empresas. Diplomado en Psicología pedagógica

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