En el transcurso de sesiones del reciente II Taller Internacional de Auditoría y Control salieron a relucir serios problemas que aún persisten en el control de los bienes del Estado, fenómeno que al decir de Gladys Bejerano, Contralora General de la República, lejos de atenuarse, se repiten una y otra vez en detrimento de la economía y la moral de las personas.
Recordemos que en los documentos dimanados del séptimo Congreso del Partido, sometidos actualmente a debate con la participación de toda la población, sin exclusiones, se dedican varios acápites al tema del control, que se define como método para prevenir y fiscalizar el cumplimiento de los objetivos trazados, así como posibilitar la corrección de desviaciones.
La fundamentación de lo anterior agrega que el control desempeña un papel decisivo, tanto el interno —realizado por las propias entidades— como el externo; en especial el de tipo preventivo, el cual posibilita detectar desviaciones y delitos, así como efectuar oportunamente los reajustes necesarios y la adopción de las medidas pertinentes.
La contabilidad constituye un instrumento imprescindible. Se insiste además en la relevante importancia del control en la actualización del Modelo de socialismo cubano, sus impactos en la población, así como la preservación de los principios que lo sustentan.
Y se precisa además que el control interno, estatal y social, sobre la gestión administrativa, garantiza su transparencia, impulsa la participación de los ciudadanos y la protección de sus derechos, el escrutinio público y la rendición de cuentas.
Son asuntos sujetos al actual debate, porque este constituye el momento ideal para acabar de dar el salto que necesita el país en materia de control, al calor de lo discutido sobre el tema en el 7mo. Congreso del Partido, en lo cual resulta imprescindible una mayor integración entre directivos y auditores, en Matanzas y en todo el país (TVY)(30/06/16).
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